APOCALYPTICA – 29/11/2017 – Plaza de la Música

Después del intenso calor que vivimos durante la siesta del miércoles 29 de noviembre,  llegando casi a temperatura de verano, partimos hacia la docta durante el atardecer y nos enfrentamos en el camino del cuadrado con la embestida de una tormenta eléctrica, que ya había pasado por la ciudad dejando sus secuelas. Pues entonces, con aires más frescos llegamos a tiempo a Plaza de la Música, recinto que nos esperaba con una ubicación inesperada y privilegiada, para poder apreciar a los fineses de Apocalyptica, que llegaban por primera vez a Córdoba.

Durante el 2016 se dieron el lujo de reeditar “Plays Metallica By Four Cellos” en conmemoración del vigésimo aniversario de su primer disco debut editado allá por el año 96. Esos jóvenes fueron reconocidos a nivel mundial por haber sido un grupo innovador a finales de la década de los ‘90, que se atrevieron a ir más allá de cualquier banda tributo, es decir, se animaron a superar los límites y a través de sus chelos interpretar las canciones de Metallica, siendo los primeros en tocar un instrumento clásico, vestidos de negro y revoleando sus pelos largos.

Aunque habían visitado en dos oportunidades nuestro país, es precisamente esta gira aniversario que los trajo a nuestra ciudad. En lo personal, tuve la oportunidad de verlos en dos ocasiones, una en su primera visita a Argentina en el año 2006 en el Estadio Obras al aire libre, donde realmente no habían tenido mucha suerte con el sonido, pero igual la rompieron; la otra fue en el Lorca Rock 2008 en Murcia, en donde tampoco habían logrado tener una buena performance, pero siempre salen triunfantes. Comprobé que esos inconvenientes suelen ocurrir en los grandes festivales, por eso su visita a la plaza, daba señales de que podría ser un gran concierto y así lo fue, por la acústica y comodidad del lugar. Fue toda una ceremonia con clase, incluyendo alfombra roja, acomodadores y sillas de gala, todo acondicionado para disfrutar de un concierto nostálgico, para quienes hacía mucho tiempo dejamos de escuchar aquellos clásicos que catapultaron a Metallica, como la banda número uno del Thrash Metal. Sin embargo, estos muchachos, hoy con unos cuantos años más y con mayor experiencia lograron emocionar con sus violonchelos, que los hacen hablar.

El setlist se dividió en dos partes, todo instrumental, con un impasse de 10 minutos, que nos permitió levantarnos de los asientos para poder comer y tomar algo, luego de una larga jornada laboral. Lo notable de la noche fue que el concierto dio comienzo a las 21.30 hs. puntual como estaba previsto, con una escenografía modesta, sólo un telón gigante que cubría todo el escenario haciendo mención al marco de la gira, la batería situada en un segundo plano en alto y por delante las cuatro banquetas negras dispuestas para el ingreso de los chelistas Eicca Toppinen, Paavo Lötjönen, Perttu Kivilaakso y Antero Manninen.  Ellos fueron apareciendo sobre el escenario y comenzaron a ejecutar la primera parte del set con: “Enter Sandman”, “Master Of Puppets”, “Harvester Of Sorrow“, “The Unforgiven”, “ Sad But True”, “Creeping Death”, “Wherever I May Roam” y “Welcome Home (Sanitarium)”, mostrando de entrada sus aptitudes con los instrumentos de cuerda, -justamente lo que no escapa al encanto de sus seguidores- que no fueron creados para este estilo musical pero lo adaptan a la perfección. Los cuatro son asombrosos violonchelistas virtuosos que tocan apasionadamente sus instrumentos, tanto Eicca como Perttu, realizan pizzicato (que es cuando puntean con los dedos). Además en varios momentos del show, Kivilaakso cambió la posición del chelo dándolo vuelta hacia arriba tocándolo, confirmando que llevan en sus venas metal sinfónico. Por momentos llegó a ser un poco diferente a lo que estamos acostumbrado de un concierto convencional, que fue el estar sentado mientras sonaban clásicos de Metallica. Es más, en esta primera etapa nadie se movió, ni se paró, suponiendo respeto hacía la persona que estaba delante de uno, aunque la procesión iba por dentro. Afortunadamente los fineses se dieron cuenta e invitaron a todo el público a ir hacia delante y comenzó el agite.

Ya con una segunda parte más dinámica, se sumó su excelso baterista Mikko Sirén, quién le puso más poder a las brillantes versiones que sucedieron una detrás de otra: ”Fade To Black”,  “For Whom The Bell Toll”,  “Fight Fire With Fire”  y la famosa “Until It Sleeps” que hicieron vibrar la ex-vieja usina.  La sorpresa fue “Orion”, el clásico instrumental de los thrashers de la bahía de San Francisco sonando impresionante. Tras este tema, le siguieron la fabulosa “Escape”, la evidente “Battery” y la aclamada “Seek And Destroy” que dieron el cierre de la sorprendente segunda parte, con un Toppinen que en varios pasajes agarró el micrófono para saludar, comentar cada canción y agradecer a los asistentes, diciendo “Muchas gracias, Córdoba” (palabras claves si las hay de cualquier músico que pise la ciudad mediterránea). Los finlandeses deslumbraron a un numeroso público heterogéneo, no solo con frotar sus arcos sobre las cuerdas, sino con lo que significa toda su puesta en escena, su actuación headbanging, mientras los juegos de luces se sincronizaban y señalaban a cada uno ejecutando su instrumento. Y como colofón del set llegaron los bises: la impresionante nueva versión de “Nothing Else Matters” y la elegantísima “One” que sonaron fabulosas y fueron ovacionadas por toda la sala logrando ser una velada mágica.

En resumen, para aquellos músicos, conocedores de bandas, curiosos que gustan del metal y saben disfrutar de la buena música y de músicos de excelente nivel contemporáneo, esta visita era imperdible. Los oriundos de Helsinki dieron un espectáculo magistral y ofrecieron una genuina exhibición del manejo del chelo. Seguramente muchos no pagarían por ver a bandas homenajeando a otras, y más sabiendo que los apocalípticas tienen varios discos interesantes, sin embargo, este álbum que re-editaron fue el motor de esos audaces jóvenes fanáticos de la mega banda Metallica, que con su talento alcanzaron tener una carrera insoslayable y llegarnos al alma con su notas.  

Para concluir la crónica, quiero destacar la amabilidad con la prensa por parte de la producción local que nos dio la posibilidad de revivir el espíritu de Metallica por medio de este instrumento de cuerda perteneciente a la música clásica.

Sabrina Romero

Ph: Rubén Rivadera

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