GORGOROTH – 10/12/2017 – Mvseo Rock

El black metal noruego tuvo una gran cuota de difusión en la primera mitad de los 90s a partir de los crímenes que incluyeron la quema de iglesias, profanación de tumbas y el asesinato del principal líder de la movida, el guitarrista Euronymous, de Mayhem. Algunos años después, los músicos de Gorgoroth heredaron esa cuota de escándalo, al verse envueltos en cuestiones penales graves, con acusaciones de secuestro, tortura y violación. Uno de los implicados en los dos primeros cargos fue Gaahl, considerado el vocalista más emblemático del grupo, al cual abandonó diez años atrás en medio de una disputa por el uso del nombre de la banda. El guitarrista y fundador Infernus finalmente continuó comandando Gorgoroth, y con nuevos miembros esparce su maldad por el mundo. Se trató de la tercera visita a Argentina, y quizás la más certera de todas.

Si bien suele solicitarse el apoyo a las bandas nacionales, lo cierto es que cerca de las 20 había poca gente aún en el local de Liniers. Ya había tocado DEMIURGO, y el segundo en la lista era WOLVES’ WINTER. Desde hace unos años vienen tocando en el under porteño, y en la actualidad practican un black metal rápido y melódico, a la vieja usanza escandinava, donde las túnicas y el maquillaje completan el concepto. DEMONIAC INFECTED habían presentado su nuevo álbum pocas semanas antes, por lo que están muy bien afilados a la hora de interpretar su death/black tan veloz como melódico. Las voces son repartidas entre los dos guitarristas, Sebastián Pereyra y Raúl Miguel, mientras realizan una gran cantidad de cambios e insertan melodías. La base a cargo del bajista Cristian Vierling y del baterista invitado acompañan e impulsan estas intrincadas composiciones, por lo que en el set de 25 minutos no hubo huecos ni falla alguna.

La entrada de GORGOROTH al escenario se retrasó con respecto a lo pautado, aumentando la ansiedad del público. Y si bien ya se había juntado una cantidad respetable de público, apenas un par de personas reconocieron a Hoest cuando caminó entre la concurrencia, poco antes del show. Desde hace varios años que el líder de Taake se encarga del micrófono en las giras de Gorgoroth, y resultó en una acertada elección que lleva a olvidar a todos sus antecesores. Ni bien tomaron por asalto las tablas, el ahora calvo vocalista demostró una interpretación envidiable en que los gritos se prolongan todo lo necesario para convencernos de las irreverentes letras de la banda. El intenso set resultó en un paseo por su discografía, donde cortes como “Revelation Of Doom” y “Forces Of Satan Storms“ no dieron respiro a un público que justamente esperaba un golpe eficaz. El mentor de esta fuerza oscura es Infernus, que a diferencia del frontman no busca estimular a sus seguidores. Se concentró en su instrumento, el cual tuvo la distorsión necesaria para aniquilar lo que se le cruzara enfrente. El sonido fue el más convincente que tuvieron hasta el momento en Buenos Aires, ya que quienes estuvimos en Cemento en 2004 experimentamos ese infierno de volumen, mientras que en El Teatrito la acústica nunca ayudó, por lo que su presentación de 2007 es más recordada por sus breves 45 minutos.

El resto de los músicos, como sucede con Hoest, no participaron de las últimas grabaciones. El baterista Vyl tomó sin problemas el personaje de ametralladora humana que en estudio realiza Tomas Asklund, mientras que para la otra guitarra y el bajo, el brasilero Fábio Zperandio y el italiano Guh.Lu mostraron su experiencia como sesionistas. Se valieron de un par de medleys, como el de “Ødeleggelse Og Undergang” / “Blood Stains The Circle” (ambas de Under The Sign Of Hell), y “Destroyer” enganchada con “Incipit Satan”, que tuvo su estribillo coreado.

Si bien Gorgoroth, como buena parte de quienes se toman el black metal como algo demasiado serio, no buscan recrear el típico show de rock, pueden llegar a una relación violenta con los fans. En videos de la presentación en Chile se ve como el cantante e Infernus patean a un fan. Aquí no se llegó a tanto, pero si comenzó cierta tensión cuando el asistente de la banda les insistió a los fotógrafos que sólo podían hacer lo suyo durante los tres primeros temas (tal como se acostumbra en todo el mundo). Pero más adelante hubo un forcejeo con un muchacho que estaba cerca del escenario. Puede que haya sido por este tema, aunque este mismo chico se la pasó gritando “Norwegian pussy” (vagina noruega) aún antes que comenzaran a tocar.

No hay manera de que veamos más de una hora en vivo de Gorgoroth, y así fue que a los 58 minutos se retiraron como llegaron: no hubo un “hola” así que tampoco hacía falta el “adiós”. Al menos culminaron con “Unchain my Heart!!!”, la canción con el riff más reconocible de su ya larga discografía. Hoest se golpeó el pecho en alusión al título, y esa sería su demostración de entrega, la cual no decayó hasta el último alarido. Seguramente muchos quedaron con ganas de un bis, pero ya lo dijimos: no se trata de un concierto estándar. Todo se desarrolla y se consume en esos pocos minutos, y no hay opción para alargar ese fuego que se consume tan pronto.

Crónica y foto: Exequiel Nuñez

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