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13 noviembre, 2017
HELLOWEEN – 02/11/2017- Luna Park

El público todavía estaba saliendo del estadio de la Avenida Corrientes cuando una multitud de voces aseguraba, con sincera convicción, que habían presenciado el show del año. Se había tratado de todo un evento, tanto por la alineación que se había reunido para la gira Pumpkins United así como por el enfoque con el cual encararon el espectáculo. La propuesta, presentada un año antes, ya había nacido con total aprobación: una gira de la formación actual de Helloween junto al guitarrista y miembro fundador Kai Hansen más el cantante Michael Kiske, quien los llevó a su pico creativo al cargarse sobre los hombros esa espectacular labor vocal de los dos Keeper of the Seven Keys. Lo que en los papeles funcionaba fue trasladado con éxito al escenario.

El día anterior los locales LÖRIHEN anunciaron que iban a ser los teloneros, aunque en formato acústico debido al poco escenario y equipamiento que les permitían utilizar. De todos modos, no llegué a tiempo para verlos. A esa hora los alrededores del Luna Park estaban invadidos por los fanáticos de la calabaza alemana, mientras una multitud de puestos callejeros ofrecían remeras, posters y todo el merchandising no-oficial imaginable.

En la extensa lista de presentaciones de HELLOWEEN en Argentina se encuentran desde locales pequeños como Dr. Jekyll al estadio de Vélez en el marco de un festival, y dos ocasiones en Obras Sanitarias, sus fechas con mayor convocatoria como banda principal, una de ellas junto a Gamma Ray. Así que se trató de un nuevo logro, en un particular momento de Argentina donde los bolsillos de los fans del heavy metal no dan abasto ante la oferta de conciertos internacionales, con entradas en general de precio elevado. Y sin embargo el campo y los pullmans estaban agotados, brindando un espectáculo visual no fácil de conseguir hoy en día.

La apuesta era fuerte, y así se inició la jornada, sin medias tintas, con los más de 13 minutos de “Halloween”, repartida entre las voces de Kiske y Andi Deris. De entrada resolvieron uno de los dilemas: ¿cada uno cantaría la canción que grabó originalmente o se repartirían estrofas? Ambas cosas, fue la respuesta. Pues mientras en “Dr. Stein” continuó la dupla, la portentosa “I’m Alive” estuvo a cargo del ex rubio, actual pelado (más adelante bromeó sobre su extinta melena), tal como sucede en el comienzo de Keeper of the Seven Keys Part I. Éste fue uno de los grandes aciertos, y seguramente lo que esperaban los fans acérrimos: canciones de la etapa con Kiske, que si  bien en algunos casos fueron rescatadas en giras recientes, no son las habituales en la lista de temas. Y encima, con esa legendaria voz casi como en aquella época. Distinto fue el caso de “If I Could Fly” y “Are You Metal?”, que ya presenciamos en vivo en distintas ocasiones con Deris y que podrían haber sido obviadas.

El público, de todas las edades, se mostró más que predispuesto a lo largo de la noche, festejó cada chiste y coreó hasta cansarse. Aunque “Kids Of The Century”, extraída de Pink Bubbles Go Ape y que difícilmente imaginábamos tenerla de nuevo con la voz original, resultó uno de los momentos más tranquilos, ya que pareció ser desconocida para la mayoría. Una pena, pues desaprovecharon esta rara oportunidad. Otro detalle colorido por fuera de la música fueron las animaciones que aparecían entre las canciones, protagonizadas por dos personajes bautizados Seth y Doc, quienes revolvían un cajón (con la leyenda “Made In West Germany”, tal como sucedía antes de la caída del Muro de Berlín), extrayendo diferentes versiones de las calabazas así como referencias al arte de tapa de la discografia de Helloween.

“Waiting For The Thunder” nos trajo de nuevo a un setlist previsible. Aunque “Perfect Gentleman” no resultó tan esperada, y menos con Kiske en los coros. En este momento pudimos comprobar cuan variado es el material de los alemanes. O también concluir que las distintas etapas más bien parecen pertenecer a bandas diferentes. ¿Qué sucede sino cuando Kai Hansen toma el liderazgo para un medley con cortes del Mini-LP Helloween y Walls of Jericho? Ahí cobra sentido el rótulo power metal, con esas poderosas “Starlight”, “Ride the Sky”, “ Judas” y “Heavy Metal (Is the Law)”, con el punteo principal compartido por los tres guitarristas. Hansen quizás no posee el registro vocal de antaño aunque la actitud es innegable. Tanto Helloween como Gamma Ray ya han rescatado este valioso material, pero ver juntos a Hansen y Michael Weikath, la dupla original de guitarristas, compartiendo riffs e intercambiando los solos como en sus años mozos, es una de las imágenes que deberían ser preservadas en un probable museo del heavy metal.

Hubo un interludio para las baladas, con “Forever and One (Neverland)” con la única guitarra a cargo de Sascha Gerstner, quien lucía una llamativa cresta como peinado. Este momento fue protagonizado por el más joven de los tres violeros de la noche, aunque en el resto del set no se limitó a las bases sino que en diferentes tramos se encargó de los solos, y no sólo en las canciones registradas originalmente por él. La verdadera sección emotiva sin dudas vendría a continuación con “A Tale That Wasn’t Right”, el sentido corte de Keeper of the Seven Keys Part I, con Kiske en el micrófono como único cantante. “I Can” por su parte resultó innecesaria, había otras opciones dentro de la etapa con Deris.

Como un simpático interludio Dani Löble tuvo su momento exclusivo en la batería, aunque con un detalle que lo distinguió de otras interpretaciones anteriores. En pantalla se reprodujo un solo del fallecido Ingo Schwichtenberg, con una filmación de época, el cual a continuación fue reproducido nota por nota por el actual baterista de Helloween. De esta manera se cumplió (en parte) la idea de reunir a todos los miembros originales. Hay otros ex integrantes (vivos) que tuvieron una participaron importante en la historia del grupo, tal el caso del guitarrista Roland Grapow y del baterista Uli Kusch, pero al parecer las rispideces no menguaron lo suficiente como para invitarlos a la gira.

Otro de los momentos inolvidables para quienes esperaban material no tan común de los Keeper of the Seven Keys fue cuando Michael Kiske se hizo cargo de “Livin’ Ain’t No Crime” (en realidad incluida en su momento en el single de Dr. Stein), a la que pronto se enganchó “A Little Time”, con un pequeño guiño al título cuando Kai Hansen insertó algunos acordes de “Time” de Pink Floyd.

Master of the Rings tuvo otro segmento de la mano de Why? y “Sole Survivor”, “Power” fue el segundo corte extraído de “The Time of the Oath”, y poco tenían que hacer todas juntas al lado de la épica “How Many Tears”. La extensa composición fue cantada por Kiske, Deris y Hansen. En distintos momentos los tres cantantes la adaptaron a su voz, cada uno elegirá la versión de su preferencia, sin embargo aquí no hubo competencia, sino una increíble complementación.

“Eagle Fly Free” sirvió para disfrutar otra vez del vertiginoso corte que Markus Grosskopf realiza con el bajo luego de los solos de guitarra. En una presentación tan extensa, había lugar para la segunda composición épica de los Keeper, justamente la titulada “Keeper of the Seven Keys”. De esta manera las dos horas y cincuenta minutos fueron una sucesión de grandes momentos, algunos más obvios, como el mismo final con “Future World” y “I Want Out” que agregaron poco pero no podían faltar a esa altura. Había una lista extensísima de la cual elegir, no es momento de reprochar por las ausencias, aunque no me hubiera molestado que reemplazaran alguno de los temas que ya tocaron en tantas giras para agregar “Rise and Fall”, incluida en la lista en algunas ciudades. Y tras su inolvidable performance, quedó a un lado la polémica armada alrededor del uso de back tracks por parte de Michael Kiske en los primeros shows latinoamericanos.

Los globos que en los últimos minutos cayeron desde el escenario se hicieron innecesarios si se quería indicar que se trató de una fiesta. Habiendo presenciado la mayor parte de la casi decena de presentaciones de Helloween en Buenos Aires, me temo que esta ocasión fue la definitiva. A menos que en el futuro cercano continúe esta alineación expandida. El tiempo dirá.

Exequiel Nuñez

PH: Gustavo Jaimez



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