Córdoba Stoner Fest II – 15/06/2019 – 990 Arte Club

Es el tercer sábado de Junio, y el día bastante lejos de ser stoner en lo climático si está marcado a serlo pura y exclusivamente en lo musical. Así estaba anunciada, con bastante anticipación y notable difusión para lo que habitualmente se acostumbra en el under vernáculo, la segunda edición del festival que intenta reunir a las bandas del estilo paridas en suelo cordobés que no suelen coincidir en otras fechas, incluyendo además a importantes exponentes de otras provincias. La propuesta es más que interesante y hacia allí partimos bajo una tenue pero sostenida llovizna que nos acompañó todo el viaje a la capital provincial.

Llegamos temprano a 990 mientras se ponía a punto el backline, se probaba sonido y las ferias iban tomando consistencia y forma. A escasos metros ya había largado Encoffined en la fecha presentación del nuevo disco de Sublevels que también fue motivo de cobertura de este medio. La noche desde ya se presagiaba pesada, intensa, ideal para combatir las bajas temperaturas.

Exactamente a las 23:00hs harían su aparición los encargados de abrir la grilla, los locales LENGUAJE DE VÍBORAS, con un set acorde a la ocasión, haciendo hincapié en el Sludge pero recurriendo a las distintas variantes que permite el género, a veces más rockero, otras veces más hardcore, con incursiones en el stoner psicodélico, o incluso llegando a abordar climas de post o black metal. Suculenta amalgama de estilos que los diferenciaría del resto de ofertas de la noche, abriendo con el rockero “Varg” y cerrando en los bises con una interesante versión doom de “Children of the Grave”, el clásico inoxidable de Black Sabbath. Impecables como siempre que tuvimos la posibilidad de cubrirlos, con una activa labor de su cantante Paulo Hell, dueño de una actitud hardcore envidiable.

 

Medianoche y el turno es de SUPER QUERCUS, el power trío representante de Río IV, con su descarga de blues rock psicodélico con marcadas influencias del rock nacional de los ’70, algo que se veía reflejado también en el “look” retro de su bajista Mariano Oyola, quien es el motor de la banda con su comprometido despliegue. La formación se completa con Mariano Moreno en guitarra y voz, repitiendo asistencia puesto que el año pasado también fue parte de la partida con su banda Moreno, y Pablo Gabosi en batería. Aprovecharon la ocasión para presentar algunos temas nuevos de su cuarto y reciente trabajo “El Descanso” pero sin olvidarse de los anteriores también. Vibrante actuación.

 

Luego sería el turno de los rosarinos NOSTONE, también en formato trío pero con la propuesta más “genérica” del estilo si se quiere, sin que esto vaya en desmedro de su calidad, todo lo contrario, ya que serían los primeros en llenar el recinto de fuzz y psicodelia, con un componente preponderantemente instrumental. Los temas son largos y están constituidos por riff repetitivos a modo de mantras que personalmente me remiten a una mezcla entre Colour Haze, Kyuss y Los Natas (y por qué no Sleep). Las voces se suman esporádicamente como si se tratara de un arreglo más, para darle mayor protagonismo a las atmósferas completamente alucinógenas. Sin contar con un setlist organizado específico, tocaron temas de su EP homónimo del 2018 elevando la temperatura del interior de 990 en contraste con lo que sucedía afuera.

 

Más tarde llegaría el acto más novedoso de la noche de la mano de ULL y su Drone Noise Ambient desde Buenos Aires. Una propuesta fuera de lo común para esta ciudad, de hecho si no fue la primera vez que se escuchó algo así por estas mediterráneas tierras pega en el palo. Es cierto que si existen movidas noise, harsh noise entre otras incursiones experimentales pero rara vez drone como el de este proyecto unipersonal que se concentra en el minimalismo de una guitarra y sus múltiples pedales, logrando levantar sólidos muros de ruido construidos a base de entramados de distorsión y demás efectos que envuelven al oyente en un viaje extracorpóreo. Evidentemente hay que tener un gran conocimiento no sólo de los pedales y sus prestaciones sino también de la naturaleza del sonido para poder manipularlo a gusto y placer como lo hace este muchacho. Más que grata sorpresa que para ser apreciada mejor recomiendo hacerlo bajo el efecto de algún psicotrópico.

 

Pasadas las 2 de la madrugada del domingo pisaban el escenario los locales de SARGENT COMET. Una relativamente nueva banda conformada por gente que hace mucho tiempo que está inmiscuida en el mundo del stoner cordobés, y que por ende, conocen de sobra el paño sobre el que hacen rodar su música. Tal es el caso de Andrés Filipin con su proyecto Cumulus Nimbus, Marcos González ex Goliath, al igual que su primer batero Diego Alonzo, hoy reemplazado por Fede Perlo. Si bien con su estilo no descubren la pólvora ni mucho menos, lo llevan adelante y ejecutan sumamente bien, con un notable manejo de los climas y los riffs, con bases bien rockeras que van sumiéndose en jams ácidas dinámicas cargadas de psicodelia. Personalmente me suenan a una amalgama entre Truckfighters y Sungrazer, de hecho el arte de tapa de su EP debut guarda muchas similitudes con el clásico “Gravity X” de los suecos. El tiempo les alcanzó para tocar tres temas que sirvieron para demostrar todo lo que saben. El público, agradecido.

 

FABRICANTES sería la última banda cordobesa programada, repitiendo asistencia como en la anterior edición, con su stoner rock psicodélico con fuerte tendencia al progresivo donde es evidente la influencia de Spinetta, sin abusar del virtuosismo, y con ciertos momentos de blues Doom. Como suele suceder en estos casos los temas son extensos pasando por distintos climas que se van sucediendo como progresiones que van in crescendo de manera prolija y cuidada. La intervención vocal es ínfima, cuestión en la que coinciden con algunas de las anteriores propuestas, pero con una sutil diferencia, a saber, éste trío parece apuntar a crear atmósferas más íntimas e introspectivas, o al menos esa es la sensación que me produjo a mí. Sea esta o no la intención hay un gran mérito de la banda en poder generar a partir de la música distintas impresiones en los oyentes. Aprovecharon la ocasión para repasar sus dos discos editados a la fecha, el homónimo del 2015 y “La Selva Incrustada” del 2016, más hubo tiempo también para los temas nuevos que serán parte de su próximo trabajo con fecha tentativa para octubre o noviembre.

 

Momento de una de las sorpresas de la noche, o no tan sorpresa ya que habían sido anunciados unas horas antes despertando una gran expectativa al menos en quien escribe, pues hacía tiempo que quería verlos en vivo. Estamos hablando del trío bonaerense, de Tapiales más específicamente, THE BLACK FURS, de notable ascendencia en el plano nacional e igual potencial para la proyección internacional luego de su genial disco debut del 2016 “Doomed Blues”. Si bien centran su atención en el concepto retro del sonido tienen los pies puestos en la época que les tocó vivir, aprovechando esa perspectiva para no encasillarse y enriquecer su propuesta. Blues pesado, ruidoso y agresivo, de garaje, con mucho fuzz y cierto toque ácido, muy rockero y tocado con tal actitud, como debe ser. A primera escucha suenan como meter en la licuadora a RL Burnside, MC5 y a The Hellacopters, o a los más contemporáneos Uncle Acid and the Deadbeats, Black Pistol Fire y The Men… en fin, mejor escucharlos que explicarlos para poder sentir en carne esa energía arrolladora que desborda de sus instrumentos y perfora los tímpanos de quien se atreva a dejarlos sin protección. Otro de los puntos altos de la noche sin duda. Por desgracia los tiempos se iban acortando y esto se trasladaba a los setlist, cuestión que repercutió más que nada en las bandas visitantes, siendo este un importante punto a revisar en las próximas ediciones del festival.

 

Desde Paraná llegaba otra de las bandas que más concitaban la atención del público desde que había sido confirmada su participación: SAHARA. Ataviados con atuendos un tanto particulares sumieron a todo 990 en una atmósfera densa, psicodélica y mala onda con su stoner doom/sludge de manual pero muy bien hecho, con buenas ideas y riffs sabbathicos monumentales para descogotarse con el headbanging. Sonido desolador y ciclópeo, por momentos sofocante con voces garganteras, casi como ahogadas en un mar de whisky y humo, lo que le da un sentido más dramático a la música del trío litoraleño. Imposible escapar al hipnotismo de esas atmósferas inspiradas en Sleep, Dopethrone, Weedeater, Demonic Death Judge entre otros, las cuales son más notorias en su álbum reciente “II” del año pasado que se ocuparon de repasar de manera magistral, confirmando y superando las expectativas.

 

Para cerrar la noche que en realidad ya estaba cerrada por el horario, a los coterráneos de Sahara, MEPHISTOFELES, les tocó ingresar con el tiempo cumplido, en el minuto 90 de un partido que si bien ya estaba ganado, le faltaba el gol del 10. Diez entonces fueron los minutos que le quedaron para demostrar su calidad con pinceladas de su blasfemo Blues Doom Lo-Fi de sobrada impronta vintage setentosa psicodélica, nadando entre Electric Wizard, Uncle Acid y Dead Meadow, con riffs de cracks basados en la escala pentatónica a lo Iommi, con toneladas de fuzz, mala onda y firulete. Pero lamentablemente para el estilo, ese tiempo no es suficiente para desarrollar el juego y la atmósfera que sabemos pueden desarrollar y que seguramente lo pudieron hacer el día siguiente en la Kame House con entrada gratuita como un aliciente para los músicos y para el público local. Por desgracia no contaba con el presupuesto ni el tiempo para viajar nuevamente a la capital para sacarme las ganas de disfrutarlos nuevamente dentro de la cancha. Otra vez será.

 

De esta manera abrupta finalizó una nueva edición del Córdoba Stoner Fest que crece a pasos agigantados en cuanto a oferta de bandas, aprovechando la buena salud que el género goza en la actualidad, con la gran cantidad de propuestas variadas que ofrece en su flexible abanico de tendencias. Por ahora la vara quedó bien alta con las dos ediciones que pasaron, y desde ya empieza a crecer la expectativa por la que viene que seguramente estará a la altura. La muy buena forma de trabajar de la producción así lo garantiza e indudablemente así será, no solo por la conformación de la grilla sino también por la comodidad del lugar, el muy buen sonido, la puesta visual tanto en vivo como en la difusión y el espacio dado a otros artistas en la feria y a los medios. Agradecidos nos despedimos hasta que la ruta nos vuelva a llevar en busca de nuevos paisajes sonoros desérticos.

Crónica: Juanlón.

Fotos y vídeos: Rubén Rivadera.

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