
MALÓN – 20/07/2019 – Casa Babylon
Hablar de Malón es hablar de un movido presente, no de un éxito sostenido en el tiempo, debido a su separación. Pero ya hace algunos años, volvieron a reunirse, editaron un nuevo álbum y van por otro, reeditaron sus anteriores y empezaron a desatar nuevamente esa furia descontrolada en sus seguidores. Esto señala que regresaron por la gente, por el público que siempre los acompañó y por la popularidad que lograron alcanzar a nivel nacional, es decir, por su gran convocatoria que supieron sostener a mediados y finales de los 90. Su vuelta se fortaleció en aquel magistral e inolvidable concierto en el Estadio Malvinas Argentinas y sus posteriores presentaciones, siempre de lujo. Sin embargo, al año siguiente, en Córdoba explotaron la recordada Vieja Usina, hoy Plaza de la Música.
Siete años más tarde, debieron cambiar de lugar, en principio del XL Abasto a Casa Babylon, seguramente por la baja cantidad de anticipadas o la poca falta de interés por parte del público cordobés. ¡Eso no lo sé, tan solo es una suposición! De todas formas, es algo que está sucediendo en todos los shows de las diferentes vertientes del metal, y lo vengo observando desde hace varios años, en este último con más asiduidad. Aunque la capacidad no estuvo a tope en Babylon, sí se pudo vivenciar un show mucho más íntimo, cómodo y con una gran calidad de sonido e iluminación como nos tiene acostumbrados la casa. Y te lo pasamos a describir…
Apenas llegamos al lugar, en la vereda ya se podía respirar la excitación de las grandes noches, varios fanáticos reunidos entre amigos escuchando canciones de Hermética y Malón en sus autos, esto me hizo recordar por algunos instantes aquellas noches, que fueron muchas viendo a Malón en Cemento y en el conurbano bonaerense, en sus mejores épocas. Al ingresar, ya quedé impactada por la poca gente, siendo que ya había pasado THE ROCKKO y estaba terminando la última banda telonera PRIMITIVE, y tan solo faltaba media hora para que subiera Malón al escenario.
Al fin, con más de una hora de retraso de la hora pautada, empezó a sonar la intro característica de sus últimas presentaciones: la cabalgata de los malones entre truenos y gritos procurando derribar los decibeles de la casa, así fue que salieron a escena los veteranos MALÓN para atacar con “Ciegos del Mundo”, casi leído por su legendario vocalista. Pero, más allá de eso, tanto para ellos como nosotros, estuvimos allí por estos himnos: “Gatillo Fácil”, “Síntoma de la Infección”, “Malón Mestizo”, “Cancha de Lodo”, “Grito de Pilaga”, “Judas de Oficio”, “Castigador por Herencia”, “Fábula del Avestruz y el Jabalí”, “Bajo el Dominio Danzante”, que escapan al tiempo y a cualquier norma.
Mientras iban pasando los temas, la adrenalina subía y los cuerpos se fundían en los pogos entre coreando las canciones, comenzaron a desencadenarse recuerdos, sentimientos y emociones al mismo tiempo. De hecho, el presente y el pasado se mezclaron de repente. Seguramente la nostalgia se apoderó de la circunstancia, pero no viene mal de vez en cuando traer a la memoria esos buenos momentos compartidos con amigos. Y me importa una mierda, si es mejor o peor que el genuino Malón de sus épocas más gloriosas. Ahora solo me limité a disfrutar sin límites ni pretensiones de su calidad musical consolidada. La atmósfera estaba electrizante y no podía ser de otra forma, Claudio O´Connor, Karlos Cuadrado, Tano Romano y Pato Strunz estaban en una pequeña sala dando un concierto deliberadamente fraternal para los cordobeses.
Que hayamos tenido a Malón tocando cerca de nuestras caras es un privilegio que deberíamos valorar en su justa medida. Si bien nadie pudo quedar en descontento por las canciones que interpretaron, también realizaron los cuatro bonus tracks que incluyen las nuevas remasterizaciones de Espíritu Combativo y Justicia o Resistencia como: “Nunca Digas Morir” adaptación de “Never Say Die” y “Los Ojos del Niño” adaptación de “Junior’s Eyes”, ambos de Black Sabbath, sumados a “Abran Cancha” y “Escupiendo Odio”. Obviamente que en varios de ellos, también O`Connor miró de reojo sus letras. Faltó una puesta en escena más espectacular, ya que al reducir el reducto, también pierde metros el escenario y los muñecos que se vieron en el show del 24 de mayo en el Teatro de Flores no estuvieron en esta mini gira del fin de semana por Rosario, Córdoba y Santa Fe, pero sí la bandera correspondiente. Igual, nada de esto le importó al fanático que estuvo presente, tanto de hoy como al de ayer, tan solo se limitaron a saltar y hacer del lugar un hervidero durante los 90 minutos que duró el show. Otro de los momentos eufóricos de la noche se vivió cuando llegó el clásico cántico malonero: “Baila la hinchada baila…baila de corazon…somos los negros, somos los grasas… pero conchetos no” enganchada con la sentida “30.000 Plegarias”.
También en su setlist hubo tiempo para realizar un par de temas de su último disco Nuevo Orden Mundial de 2015 del cual eligieron “Barbarie Colectiva” y “El Infierno de Ayer”. Todo el ambiente era una caldera, hay que admitir que había sed de la H y tuvimos la suerte de emborracharnos porque hicieron “Atravesando Todo Límite” hasta los bises de cierre con “Tu Eres su Seguridad” y “Soy de la Esquina” homenajeando a Hermética. Malón ha logrado rescatar clásicos y cargarlos de vigencia, tal vez le faltó al público cordobés captar la credibilidad de estas reediciones.
En fin, vaya a saber cuál será el motivo de esta decadencia generalizada que está viviendo este estilo de música en particular en cuanto a convocatoria se refiere, que a pesar de todo sigue resistiendo en la ciudad del -tunga tunga- y tirando manotazos de ahogado. Por el momento todo lo bueno que se generó y se vivió en otras épocas doradas hoy solo se ve reflejado en las periferias del “under”, donde ahí sí la llama está más viva que nunca, pero que lamentablemente nunca moverá masas, sino todo lo contrario, será para pocos de los muchos.
Agradecimiento especial como siempre a la prensa del XL Abasto, no sólo por permitirnos cubrir para nuestro medio los diferentes eventos de Metal que organizan, sino también por gestionar entrevistas y darle un mimo a los metaleros dándonos entradas para sortear. En estas épocas donde muy pocos valoran el laburo y esfuerzo que hacemos para contribuir con nuestro granito de arena a la escena desde Truenos Metálicos, bien vale la pena aplaudir y agradecer como corresponde estos pequeños grandes gestos, que aunque no parezcan, suman y mucho. ¡No todo está perdido!
Crónica: Sabrina Romero.
Fotos y vídeos: Rubén Rivadera.










