HYPOCRISY + INFECTED RAIN + GRÁ – 10/11/2024 – Sala Metrónomo, Santiago 🇨🇱

El pasado domingo 10 de noviembre salimos a toda prisa del Teatro Cariola, dejando atrás la brutalidad de ASPHYX, y nos dirigimos rápidamente hacia el barrio bohemio de Recoleta, sede de otro de los shows paralelos que se realizaron a causa de la cancelación del CL.ROCK. Al salir del metro, nos sorprendió la celebración callejera de los hinchas del Colo-Colo, y tras esquivar algunos petardos y sortear la euforia del festejo, caminamos unos cuantos metros más hasta llegar a la Sala Metrónomo. Finalmente, llegamos sanos y salvos, justo cuando el set de UNDERCROFT estaba finalizando, ya que el inicio del evento se había retrasado un poco.

A las 20 horas, ingresamos al recinto, un espacio cuidadosamente acondicionado, con una acústica impresionante que permitió que todas las bandas sonaran de manera impecable. Mientras buscábamos un lugar, seguían los preparativos en el escenario para la banda de Andreas Vingbäck. A las 20:20, los suecos de GRÁ hicieron su aparición en el escenario, mostrando su propuesta oscura y atmosférica, que combina el black metal más introspectivo con toques de black ‘n’ roll y experimentaciones sonoras innovadoras. Entre sus recursos, destacaron el uso del pandero y ritmos repetitivos creados a través de una combinación de percusión electrónica.

El inicio de su ceremonia estuvo marcado por “Brännmärkt”, de su último LP Lycaon (2023). No obstante, también recorrieron sus discos anteriores, manteniendo la solemnidad con piezas como “Ramsvarta Tankar”, “Ruiner” y “He Who Comes”.

Luego continuaron con “The Devil’s Tribe”, “White City Devil”, “Väsen” y “Där Skuggor Dröjer Kvar”. Su set fue introspectivo y oscuro, creando una atmósfera única con luces tenues e incluso velas encendidas. El ritual concluyó con la canción “King of Decay”, que se llenó de misticismo, con el público completamente conectado con el carismático Heljarmadr, quien, en varias ocasiones, se expresó en español y, por supuesto, alzó la bandera de Chile. Los asistentes respetaron cada momento de esta atmósfera cuidadosamente recreada.

A esta altura de la noche, el coqueto recinto estaba casi lleno en un 70%, y la segunda agrupación en subir al escenario fue INFECTED RAIN, que llegó desde Moldavia. Esta banda, en ascenso dentro de la escena del metal moderno y el metalcore, ha ido consolidando su sonido y actitud en los escenarios internacionales. Su debut en Chile coincidió con la última fecha de su gira por Latinoamérica, y su presentación no decepcionó. Nos cautivaron con su arrolladora energía y actitud imparable, dejando todo sobre las tablas.
Abrieron con la agresiva “The Realm of Chaos” de su álbum Ecdysis (2022) y, a mitad de su set, sonó también “Fighter”. Sin embargo, su mayor enfoque fue en su último trabajo, Time (2024), del que interpretaron temas como “Pandemonium”, “Vivarium”, “The Answer Is You”, “Dying Light”, “Never to Return” y “Because I Let You”.

La fusión de estilos de Infected Rain, que va desde el groove y el ñu metal hasta el metalcore, crea un sonido agresivo y dinámico, lleno de riffs pesados y rítmicos, con breakdowns que refuerzan su contundencia.
Un capítulo aparte fue su imponente vocalista, Lena Scissorhands. Verla de cerca, agitando al público y desatando el mosh pit con una fuerza arrolladora, prendió fuego la sala con una dosis de adrenalina desbordante. Se ganó rápidamente a los asistentes, en su mayoría de la vieja escuela, e incluso logró generar un wall of death con la audiencia. La reacción de los más puristas del género extremo, que la observaban sorprendidos, reflejaba el impacto de su presencia. Para cerrar su excelente performance, dejaron el clásico “Sweet, Sweet Lies” de Embrace Eternity (2014).

Tras casi 40 minutos de pura adrenalina, el público tuvo unos breves momentos para recuperar el aliento. Luego, subió al escenario una de las bandas más emblemáticas y pilar fundamental en la historia del death metal melódico, especialmente en la escena sueca. Los legendarios HYPOCRISY estaban por ofrecer un show inolvidable, con un sonido demoledor que dejó al público boquiabierto y con un Metrónomo casi lleno, entregado por completo al mosh pit.

Bajo una atmósfera sombría, a las 22.30 horas, Peter Tägtgren y compañía se manifestaron ante el público chileno con “Fractured Millennium”, iniciando una verdadera lección de death metal sueco. Con una puesta en escena sobria y minimalista —sin telones ni tantos efectos como los que vimos con Grá o Watain esa misma tarde—, Hypocrisy demostró que la esencia está en la música. “Adjusting the Sun” fue el punto de inflexión que desató la euforia entre los fans, quienes no pararon de cabecear al ritmo de los poderosos riffs de esta leyenda del death metal. Aunque la intensidad disminuyó brevemente con “Eraser”, la energía del público nunca bajó, e Hypocrisy mantuvo la entrega en cada momento.

Continuaron desfilando clásicos de los primeros álbumes de los ‘90, y especialmente el triplete de “Pleasure of Molestation,” “Osculum Obscenum” y “Penetralia” se sintió demoledor. Este fue uno de los momentos cumbre de la noche, con el público entregado al mosh y los cuerpos en plena ebullición en el centro del recinto, bajo un juego de luces verdes y azules. La fuerza del death metal atravesaba las venas de cada asistente, y cuando “Fire in the Sky” hizo su aparición, el grito de todos se alzó, con puños en alto acompañando cada golpe de batería y cada riff.

La voz penetrante de Peter Tägtgren resonaba con absoluta claridad, y las guitarras se percibían con una nitidez asombrosa, respaldadas por una base rítmica firme y poderosa, marcando cada cambio de tempo con precisión quirúrgica. Fue una muestra de auténtica destreza musical, cuidadosamente orquestada y ejecutada con una maestría técnica incuestionable, pero sin perder un ápice de ferocidad. Con “Don’t Judge Me», las cabezas se movían incesantemente entre quienes los han seguido fielmente por décadas.

Llegó el momento de su último álbum Worship con la interpretación de “Children of the Gray», ejecutada con prolijidad magistral. Con más de 35 años de carrera, los suecos ofrecieron una actuación impecable, pulida y contundente. Antes de despedirse, interpretaron “Roswell 47,” una pieza cargada de melodía que culminó con un poderoso grito final de Peter, dejando en el aire un rastro sombrío de intensidad y grandeza sonora.

Los legendarios Hypocrisy ofrecieron un espectáculo imponente, crudo y poderoso, reafirmando su estatus como maestros del death metal melódico sueco. No solo definieron y evolucionaron este sonido, sino que lo llevaron a cada rincón del mundo, dejando una marca imborrable, ganando seguidores globalmente e inspirando a generaciones de bandas que los seguían.

Agradecimiento especial a Chamuco y a la prensa de Agencia Beat por permitirnos ser parte de esta noche realmente infernal. 

Crónica: Sabrina Romero
Fotografías y vídeos: Rubén Rivadera

Truenos Metalicos
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