Álbum de la semana – “Epithap II” – LESSDMV 🇫🇮

Romance elegancia y oscuridad, ¿El nuevo Love Metal existe? 

Cuando se habla de promesas dentro de un estilo, normalmente se suele inflar a los artistas, pero en este caso parece mostrarse lo contrario. Lessdmv es el proyecto solista con el cual el vocalista mexicano, radicado hace ya varios lustros en el viejo continente, Julian Larre, hizo su irrupción en la escena gótica metalera con el predecesor de este disco, Epitaph I, el cual poseía un sonido más cercano al Rock Alternativo con ciertos toques metaleros.
Gracias a este trabajo, Julian logró el importante puesto de encargarse de las voces de la histórica banda alemana Lacrimas Profundere, donde sus dos últimos álbumes parecieron devolverle la frescura a esta agrupación y cimentar a Larre como una potencia vocal indiscutida.
Recientemente, parece que el tiempo libre le dio la posibilidad de editar la esperada continuación de su carrera solista, con un tono muchísimo más oscuro y pesado, claramente influido por la banda de los hermanos Schmidt, a la que pertenece desde hace años.

El álbum nos hace navegar entre el romanticismo hipnótico y la agresión gritada que este vocalista logra desplegar con gran virtuosismo; hasta diría yo, con una mayor libertad que en Lacrimas, ya que aquí se nota que las composiciones giran en torno al trabajo vocal. La voz barítona de Julian logra pasar desde tonos profundos, dignos de Peter Steele, hasta falsetes dulces que nos recuerdan a Ville Valo. Las composiciones vocales son de admirar: melodías pegadizas, estribillos memorables y puentes originales que logran que los temas sean tanto entretenidos como emotivos. Tal vez en algún momento la voz se siente demasiado al frente, pero no llega a ser un impedimento para disfrutar el álbum en ningún momento.

Quizás tanta presencia vocal deja al ámbito instrumental algo de costado. Vemos riffs de guitarra realmente interesantes que nos dejan con ganas de más, lo mismo con las melodías de las teclas, ambos instrumentos ejecutados por Kai Stahlenberg y Oscar Daniel Brash, respectivamente (según lo que logré investigar, ya que la información sobre el proceso de grabación fue bastante escasa).
El bajo queda algo perdido en la mezcla —algo común en la producción moderna del Metal—, pero las baterías se sienten parejas y cumplen su función sin mucho más que decir. Hay potencialidad, calidad y un gran buen gusto que empujan a pensar que la fórmula podría experimentar un poco más. Quién sabe, quizá un Epitaph III no lleve otros 10 años de espera para obtener esa respuesta.

El disco está planteado claramente en tres secciones separadas por tracks instrumentales, y creo que la mejor forma de analizarlo es así.
La primera sección cuenta, en mi opinión, con los mejores temas. La poderosa Hysteria abre con un sonido que puede recordarnos al Metalcore Melódico que tan de moda estuvo a principios de siglo, con un amplio uso de guturales de gran técnica. Tal vez por el registro similar en amplitud vocal puede venirnos un aroma a Andy Biersack de Black Veil Brides cuando Julian explora estos gritos.
Straight From Hell nos trae uno de los mejores estribillos del álbum, que —como insisto— son el punto fuerte del lanzamiento. En el inicio de Gone vemos riffs más agresivos y rítmicos que a los nostálgicos de His Infernal Majesty nos harán derramar una lágrima recordando ese excelente disco que fue Venus Doom.
The One nos presenta la primera balada, la cual es maravillosa: con un ritmo medio y melodías dulces se abre la puerta a la segunda parte del álbum. The Ghost lleva los mejores sintetizadores y desemboca en un coro tan épico como pegajoso. The Light sigue mostrando una gran calidad en el apartado de teclas, demostrando que la capacidad de tener composiciones bien estructuradas es central en un género como este, donde el virtuosismo o la brutalidad se dejan de lado en favor de la elegancia, las melodías profundas y las letras significativas. (En este tema podemos ver uno de los pocos solos de guitarra del disco, un recurso usado con prudencia y efectividad).

El cierre de la segunda etapa se lo lleva posiblemente la mejor canción de todo el lanzamiento, The Sanctuary, presentada junto a su videoclip hace ya un tiempo. Nos lleva en un medio tiempo dulce donde la fórmula de Lessdmv funciona a la perfección: gran apartado vocal, buena presencia de guitarras, estructura consistente y melodías que se te quedan impregnadas en la cabeza. Un gran punto de partida para conocer a la banda.

Luego de otro intervalo nos recibe otro single: In The Dark, que repite la fórmula, pero más agresiva, con tiempos más directos, guitarras más machacadas y teclas que pueden recordar un poco al Trance Metal de Amaranthe. Es de destacar que la voz media de Julian es una herramienta muy buena que en estos estribillos cumple perfectamente su objetivo.
Tristemente, nos encontramos ante la última canción memorable del álbum; los últimos tres temas con letras pasan sin pena ni gloria, y el lanzamiento se torna algo extenso. Es comprensible que, tras tantos años de silencio, las ideas sean muchas y se haya decidido ir por un disco de 16 temas, pero tal vez podrían haberse distribuido mejor.

Vuelvo a insistir en lo bien que se siente la producción más moderna en este estilo, algo similar a lo que plantea Lord of the Lost, solo que aquí parece haber mucho más orden a la hora de componer y estructurar las canciones. Quitando el bajón final, donde la experimentación parece haberse ido ligeramente de las manos, es un álbum sorprendentemente fácil de escuchar, con toques de violencia, dulzura y oscuridad bien matizados que nos dejan expectantes a lo que vaya a venir después.
Parece que, a diferencia de su primer lanzamiento, Lessdmv logró una fórmula balanceada y efectiva.

Me llama la atención la poca difusión que el álbum viene teniendo, tanto por Julian (comprensible, dado que la agenda de Lacrimas Profundere debe ser prioridad) como por los círculos donde el Metal Gótico se debate. Esa fue la razón que me llevó a realizar esta reseña, ya que —como podrán notar quienes siguen mis reseñas— este año tuvimos grandes lanzamientos dentro del estilo, pero ninguno que vaya por esta vertiente que bebe más de la influencia alternativa, lo que podríamos llamar la “escuela finesa” del Metal Gótico, donde HIM, Sentenced, Entwine, The 69 Eyes, Sinamore, Lullacry o To/Die/For hicieron gigantescas obras a comienzos del milenio.

El lanzamiento de Epitaph II llena de esperanzas a quienes disfrutamos este sonido y nos anima a pensar que, sin importar cuánto tiempo pase, los grandes lanzamientos siguen cocinándose. A todos los músicos les sobra una pizca de romance, elegancia y oscuridad por ahí.
Aunque el término Love Metal sea polémico y controversial, quién sabe si no estamos ante una versión digital de esta era, y este álbum haya sido una punta de lanza sutil pero efectiva.

Marko Kiichi

Temas que seleccioné y que más me gustaron del álbum

Sus Integrantes son:

Julian Larre: Voz

Kai Stahlenberg: Guitarra

Oscar Daniel Brash: Teclado

Truenos Metalicos
Truenos Metalicos

Truenos Metálicos es un portal web especializado en la difusión del metal a nivel internacional, nacional y dentro de la escena local de Córdoba, Argentina.

error: El contenido está protegido por derechos de autor.