
Álbum de la semana – “A Dark Poem, Part II: Sanguis” – GREEN CARNATION 🇳🇴
El arte de transformar el dolor en belleza.
Si en The Shores of Melancholia (Parte I) los noruegos de GREEN CARNATION nos habían hecho navegar por aguas melancólicas, observando a la sociedad y al mundo exterior, en este segundo acto titulado Sanguis (“Sangre”), publicado por Season of Mist, la brújula cambia por completo. Los muchachos de Kristiansand dan un volantazo hacia el interior, descendiendo a los sótanos más oscuros, íntimos y dolorosos de su propia historia.
El álbum, que dura unos concisos pero intensos 37 minutos repartidos en seis canciones, trae además un cambio clave en la cocina de la banda, porque esta vez el bajista Stein Roger Sordal tomó las riendas de las letras. El resultado es un laburo crudo y súper vulnerable que toca temas pesadísimos como los traumas de la infancia y la salud mental.
El arranque es simplemente masivo. El disco abre con el tema homónimo, “Sanguis”, una obra épica de nueve minutos empapada de teclados retro que transportan directo a los años setenta. La voz de Kjetil Nordhus cabalga con su característico barítono limpio, aunque por momentos irrumpen ráfagas de guturales que erizan la piel, mientras la letra exorciza recuerdos oscuros de un hogar marcado por el abuso.
Inmediatamente después llega un quiebre absoluto con “Loneliness Untold, Loneliness Unfold”. Se trata de una balada minimalista en la que el propio Sordal toma el micrófono principal (algo rarísimo en la banda) y desnuda el alma acompañado apenas por una guitarra limpia, cantándole al dolor provocado por el suicidio de un amigo. El vacío emocional que deja esta canción funciona como el trampolín perfecto para que los riffs pesados, con cierto tufillo a Candlemass, de “Sweet to the Point of Bitter” golpeen como una piña en el pecho.
La veta más ganchera y accesible del progresivo aparece en tracks como “I Am Time” (elegido como single) y “Fire in Ice”, donde los sintetizadores de Endre Kirkesola se entrelazan con enorme elegancia junto a las guitarras. Hacia el final, la banda vuelve a demostrar su maestría para encontrar belleza en medio de la tormenta cerrando con “Lunar Tale”, una pieza delicada y sombría donde reaparece la flauta de la invitada Ingrid Ose sobre un piano fúnebre, regalándonos ese guiño acústico que tanto me fascina de su viejo catálogo.
Lo interesante es que la espera de un año le sentó de maravillas. Las composiciones maduraron para volverse más rudas y ásperas, pero sin perder esa atmósfera melódica y melancólica que te sacude desde el primer minuto y te obliga a volver a darle play una y otra vez.
Sinceramente, es un segundo acto volátil, fragmentado a propósito, donde la pesadez se mide en emoción cruda más que en velocidad técnica. Un puente perfecto que nos deja la vara altísima y con la manija por las nubes para ver cómo se cierra esta trilogía oscura.
El disco fue grabado, mezclado y producido en DUB Studio por Endre Kirkesola, mientras que la portada estuvo a cargo de Niklas Sundin.
Sabrina Romero
Sus integrantes son:
Kjetil Nordhus: Voz
Bjørn Harstad: Guitarra
Stein Roger Sordal: Bajo
Endre Kirkesola: Teclado
Jonathan Alejandro Pérez: Batería








