Álbum de la semana – “Ascension” – PARADISE LOST 🇬🇧

PARADISE LOST es, sin lugar a dudas, una de las bandas más relevantes en la historia del gigantesco paraguas que es el maravilloso mundo del metal —como les gusta decir a mis compañeros en Truenos Metálicos. Con este, ya son 17 lanzamientos dentro de una discografía consistente, firme y constante, en la que el mayor tiempo de espera entre discos fue de apenas cinco años, entre Obsidian y este nuevo trabajo, “Ascension”, editado a través del sello Nuclear Blast Records. Este álbum se siente como un paso más dentro del camino seguro y estable que la banda viene recorriendo desde su álbum homónimo en 2005.

¿Dónde quedaron, entonces, los últimos rastros de aquella experimentación alternativa o industrial que se animaron a explorar entre finales de los 90 y comienzos de los 2000? El problema es que ya van 20 años y siete álbumes donde la fórmula se repite: o bien se inclinan por un Metal Gótico muy bien realizado, o bien por un Doom denso con toques más agresivos. En otras palabras, no hacen más que copiar una y otra vez la receta de discos como Icon, Gothic y Shades of God, a veces con lo gótico más al frente y otras con el costado más doomero.

Tal vez estoy pidiendo demasiado a músicos que ya sienten las seis décadas respirándoles en la nuca, pero me niego al conformismo. Lo digo especialmente si tenemos en cuenta que en Host —el proyecto paralelo de Mackintosh y Holmes— sorprendieron hace unos años con un debut que dejaba en claro que en Paradise Lost ya no había espacio para sonidos industriales, synth-pop o más electrónicos, y por eso necesitaron crear otro proyecto para explorarlos. No sé si se trata de una decisión personal, un conflicto con la otra mitad de la banda, un temor de las discográficas a alienar a la base de fanáticos o qué (algo similar está viviendo su banda hermana, My Dying Bride, con el caso de High Parasite). Sea cual sea la razón, es triste.

A pesar de que en este álbum se sienten algunos toques más clásicos de Heavy Metal —de esos que hicieron grande a Draconian Times—, la fórmula se vuelve repetitiva y predecible. Una influencia distinta le vendría muy bien. Hay momentos en los que parecen querer explorar tímidamente terrenos más lentos, como en Salvation, que roza un sonido más pesado y atmosférico cercano al Funeral Doom. Los riffs clásicos del heavy tradicional que aparecen en ciertos pasajes son de lo mejor del disco, sobre todo acompañados por la voz de Holmes, que recupera esos tonos medios raspados a lo James Hetfield que no escuchábamos hace tiempo. Estos contrastes con la lentitud general del álbum aportan algo de aire fresco.

La producción es muy buena, aunque la voz gutural más podrida no suena tan poderosa como antes en las partes más agresivas. La composición, por su parte, es impecable —como era de esperarse de un grupo que se conoce tan bien—, aunque hay momentos algo dispersos y se extraña un single memorable, como lo fueron “Ghosts”, “The Enemy” o “No Hope in Sight” en trabajos recientes. Tal vez sea más difícil componer un tema así trabajando a distancia, como han comentado que fue el proceso de creación de este disco.

En Savage Days hay pasajes acústicos que llaman mucho la atención y lo convierten en un tema diferente e interesante, aunque es cierto que el disco se vuelve más inspirado hacia el final. La experimentación o los pequeños saltos arriesgados aparecen, pero con miedo: apenas se escuchan algunos pianos o secciones acústicas en las últimas canciones, mientras que las primeras se mantienen dentro de la tradicional mezcla de gótico con doom que ya se siente algo autorreferencial.

El álbum culmina con 10 canciones, pero los dos bonus tracks, This Stark Town y A Life Unknown, deberían haber formado parte del disco principal. En ellos recuperan el espíritu de riesgo y avance, con riffs repetitivos pero pegadizos que Greg usó mucho en la etapa de One Second y con pasajes más cercanos al rock más gótico. Siento que estas canciones podrían haber reemplazado a temas como Serpent on the Cross o Silence Like the Grave, que son demasiado simples y olvidables dentro de la extensa carrera de Paradise Lost.

Nunca debería perderse el deseo de explorar nuevas ideas —ni siquiera cuando el nombre de tu banda ya esté consagrado—, sobre todo cuando lo que te consagró fue precisamente ese espíritu de exploración y adrenalina que sentíamos al abrir un disco suyo sin saber con qué nos íbamos a encontrar. Aquí sabemos exactamente qué esperar. Y sí, sigue siendo un producto de calidad, pero se siente como una sopa que ya probamos en demasiadas cenas, mientras otros, con los mismos ingredientes, están cocinando algo mucho más sabroso e interesante.

Marko Kiichi

Temas que seleccioné y que más me gustaron del álbum

Sus Integrantes son:

Nick Holmes: Voz

Greg Mackintosh: Guitarra 

Aaron Aedy: Guitarra 

Steve Edmondson: Bajo

Guido Montanarini: Batería

Truenos Metalicos
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Truenos Metálicos es un portal web especializado en la difusión del metal a nivel internacional, nacional y dentro de la escena local de Córdoba, Argentina.

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