Álbum de la semana – “Invincible Shield” – JUDAS PRIEST 🇬🇧

La última vez que Judas pisó suelo argentino en diciembre del 2022, al finalizar su memorable show la leyenda “The Priest Will Be Back” se dejó leer en la pantalla gigante prometiendo regresar por más. Esta cuestión no pasó desapercibida por los presentes, puesto que por la avanzada edad de sus principales integrantes, estos tipos de recitales se viven con la nostalgia de tal vez estar viéndolos por última vez en vivo embarcados en giras tan extensas, especialmente por latitudes tan lejanas a las suyas. Lejos de ser así, la energía puesta en escena no se trataba de la de una banda despidiéndose, todo lo contrario. Esta misma energía revitalizante y arrolladora es la que se puede percibir multiplicada por mil en el último trabajo de estudio de los Dioses del Metal que nos ocupa en esta ocasión. Llegando 50 años después de su álbum debut “Rocka Rolla”, “Invincible Shield” es una demostración más de por qué se han ganado el título de dueños del olimpo metálico, y no es que necesitaran demostrarlo todavía, pero su grandeza supongo que los lleva a desafiarse a sí mismos para regalarle a todo el mundo del cuero y las tachas una obra superlativa a la altura de los grandes clásicos de su discografía, como bien habían hecho 6 años atrás con el gemelo “Firepower”. Sólo con escuchar los tres primeros temas alcanza para dictar dicha sentencia, pues encima se dan el lujo de tirar toda la carne al asador desde el comienzo, como para despejar cualquier duda de que vienen por todo, de manera que el resto del disco se disfruta rendido a sus pies. “Seremos menos malos que los demás”, imagino esbozar como respuesta de Halford para algún detractor de los que nunca falta. No hay forma de quitarle valor a la descomunal labor del tipo de 72 años que internado en un estudio pueda tirar las magias que tira como si tuviera 40 años menos. Habrá post producción, seguramente, pero la interpretación no se puede inventar de la nada, acá hay un cuerpo dejando todo detrás de cada línea vocal, y se nota. Además de eso con un talento envidiable para que cada una de dichas líneas vocales sea memorable y se te queden resonando en la cabeza cual himnos de guerra. Y repito, todo esto con 72 años y la cuenta bancaria abarrotada de ceros… teléfono para varios que olvidaron la razón por la que están en esto. Qué decir del enorme Richie Faulkner, poniéndose el equipo al hombro con su monumental laburo de violas, porque, siendo sinceros, no creo que Tipton haya podido participar demasiado de las grabaciones debido a su prominente enfermedad, pero realmente lo que hizo Faulkner es para hacer una reseña aparte. Los filosísimos riffs cuando la cosa se pone heavy, o la dinámica y el gancho cuando lo llaman a rockear, los arreglos que atacan de todos lados como mosquitos, las guitarras gemelas que no dejan una sola melodía ni armonía por hacer… maratónico lo de este muchacho que parece mentira que todavía sea mirado de reojo, hay que empezar a darle el crédito que se merece. Mención aparte para quien opera desde las sombras, que sospecho tiene más responsabilidad de la que se blanquea, y que sería la tercera pata del trípode sobre el que está construido el disco. Se trata de Andy Sneap, con un laburo de producción magistral, pero sobre todo explotando al máximo las virtudes interpetativas de las otras dos patas antes mencionadas para que el resultado sea más que perfecto. Sin olvidar tampoco la sólida tarea de Scott Travis en los parches, sin salirse del libreto pero sosteniendo la demoledora marcha al igual que Ian Hill, tomando mayor o menor protagonismo según la tesitura del track lo requiera.

La flamante placa parece ser un recorrido por la historia de la banda, arranca con “Panic Attack” con una intro que recuerda a “Turbo” pero que después se corporiza en “Painkiller”, tal como sucede con “The Serpent and the King”, “As God is My Witness” o “Invincible Shield”, que también podría haber formado parte de “Screaming for Vengeance”; mientras que “Devil in Desguise” y “Gates of Hell” recuperan el espíritu rockero de sus primeros discos, siendo la segunda una perfecta canción de estadio. El caso de “Crown of Horns” personalmente me recuerda a la época de “Angel of Retribution”, mientras que “Trial By Fire” a la época solista del gran Roberto. Incluso se escurren ciertas influencias externas, involuntarias o no, como la sabbáthica “Escape From Reality” o los coros a lo Hammerfall de “Sons of Thunder”.

Lo que sí es referencia voluntaria es el homenaje a las leyendas del metal que ya no están (como Lemmy y Dio) con “Giants in the Sky”, que cierra emotivamente la versión oficial del disco. A su vez, en la versión Deluxe se incluyen tres bonus tracks que si bien no desentonan, no alcanzan la intensidad de la primera mitad y pueden bajan un poco el nivel de perfección alcanzado en dicho embate inicial. Quizás en este punto, en comparación con su predecesor “Firepower”, quede apenas un escalón por debajo a gusto personal, pero a nivel producción y arreglos lo supere… la diferencia es ínfima y por demás subjetiva. Lo importante a grandes rasgos es que el nivel de ambos es de excelencia, repleto de clásicos instantáneos que sirven como testimonio de la “inoxidabilidad” del metal como género, y de Judas como sus pastores absolutos e indiscutidos.

Juanlón

Temas que seleccioné y que más me gustaron del álbum

Sus Integrantes son:

Rob Halford: Voz

Glenn Tipton: Guitarra

Richie Faulkner: Guitarra

Ian Hill: Bajo

Scott Travis: Batería