
Álbum de la semana – “Necropalace” – WORM 🇺🇸
Hay discos que simplemente suman a una discografía, y hay otros que marcan un quiebre. Necropalace, el nuevo trabajo de los estadounidenses WORM, pertenece claramente al segundo grupo. Activos desde 2012 y editado esta vez bajo el sello Century Media Records, el álbum presenta siete piezas que no solo profundizan su costado más oscuro, sino que expande su propuesta con una ambición que roza lo cinematográfico.
Cuando muchos pensaban que el revival noventoso del Death/Doom ya había mostrado todas sus cartas, Worm mete un volantazo sombrío con este cuarto LP, una obra que amplía su identidad con una ambición casi desmedida. A lo largo de sus 62 minutos no hay minimalismo ni repetición cómoda.
Desde el inicio con la introducción “Gates to the Shadowzone”, el disco se planta con una atmósfera densa, casi sofocante, pero con una impronta épica que lo diferencia del típico enfoque cavernoso. Worm no se queda en el lodo: construye torres góticas sobre él. Hay teclados envolventes, riffs con filo melódico y solos que sorprenden por su dramatismo. Sí, dramatismo. Porque este disco es abiertamente teatral.
El tema homónimo supera los diez minutos y despliega cambios de clima, pasajes sombríos y explosiones que suenan gigantes. No es un simple track largo para inflar minutos; tiene desarrollo, tensión y un desenlace casi macabro. Lo mismo sucede con “The Night Has Fangs”, donde la banda introduce melodías que coquetean con el heavy clásico sin perder oscuridad.
Y atención al cierre con “Witchmoon: The Infernal Masquerade”, donde el álbum se vuelve directamente cinematográfico. Todo escala, todo crece, todo apunta a un final grandilocuente que no cae en el exceso gratuito. Es exagerado, sí, pero con criterio. Además, cuenta con la participación como invitado de Marty Friedman, lo que potencia todavía más su carácter épico.
La producción es otro punto fuerte. El sonido es masivo, pero no embarra. Las capas están bien definidas, la batería tiene presencia real y las voces alternan entre lo gutural y lo espectral con personalidad propia. No suena a copia de nadie, aunque las raíces noventosas estén clarísimas.
Lo más interesante de Necropalace es que no busca ser “true” ni retro por obligación. Toma la estética del metal extremo clásico y la reinterpreta con una visión más ambiciosa, más abierta y hasta más elegante. Puede que a algunos puristas les choque tanta ornamentación, pero justamente ahí está el riesgo y el mérito.
En síntesis, Worm no monta un decorado gótico de utilería; levanta con sangre, mármol y distorsión una estructura oscura, pesada y dominante, que se impone por su propio peso. No hay fachada ni pose. Atravesá el umbral si te animás; del otro lado, la sombra espera y no piensa soltarte fácilmente. Ignorar este redondo no es una opción. Y si no te convence, al menos no vas a poder decir que pasa inadvertido. ¡Muy recomendable!
Sabrina Romero
Sus Integrantes son:
Phantom Slaughter: Voz y Teclado
Wroth Septentrion: Guitarra








