Álbum de la semana – “Tetraptych”- SPIINE 🇦🇺

Absorber esta música puede ser perjudicial para la salud

El ex-vocalista de Ne Obliviscaris, Marc Campbell (Xen), y la guitarrista y compositora de Virgin Black, Sesca Scaarba, unen fuerzas en SPIINE para dar forma a “Tetraptych”, uno de los trabajos de Funeral Doom más ambiciosos en lo que va del año. Acompañados por Lena Abé (My Dying Bride) en el bajo y Waltteri Väyrynen (Opeth) en batería, el álbum llega envuelto en la fotografía estremecedora de la fallecida artista noruega Lene Marie Fossen, cuya figura frágil preside la portada como un recordatorio permanente de dolor humano. Todo eso —la alineación, la estética y la carga emocional— deja claro que Tetraptych aspira a ser más que un simple debut.

Construido en cuatro movimientos de más de un cuarto de hora cada uno, el disco se presenta como un verdadero tetráptico de miseria, belleza y vacío. La forma en que Spiine trabaja el Funeral Doom es de una elegancia sombría: riffs lentísimos, guitarras que lloran como un órgano oxidado, orquestaciones sutiles y un manejo del espacio casi religioso. El ritmo es glacial, apenas interrumpido por erupciones ennegrecidas —como ese quiebre desconcertante en el tramo final de “Myroblysiia”— que sacuden lo que hasta entonces parecía inamovible. Las referencias a Esoteric, Evoken o Colosseum aparecen de forma natural, pero siempre filtradas por la sensibilidad gótica y melancólica que Scaarba arrastra desde Virgin Black.

Componer Funeral Doom puede parecer sencillo desde afuera, pero Spiine demuestra lo contrario. La distancia entre nota y nota, el peligro de caer en la monotonía y la enorme cantidad de espacio a rellenar exigen una musicalidad y una intención quirúrgica. Scaarba despliega capas de guitarras, cuerdas, pianos y arreglos orquestales que nunca saturan, sino que emergen de forma etérea, casi imperceptible, hasta transformar por completo el ambiente. Väyrynen, por su parte, sostiene todo con una batería paciente, contenida, que jamás pierde presencia y permite que la atmósfera respire; un desempeño tan medido como esencial. El único elemento que a veces se pierde en la mezcla es el bajo de Abé, un desperdicio considerando su trayectoria.

En el centro de Tetraptych, sin embargo, ruge la voz cavernosa de Campbell. Su registro alterna entre gruñidos abisales y agudos ásperos, construyendo un discurso poético plagado de dolor y simbología. Su intensidad termina por extinguir cualquier asomo de fragilidad: aunque la música a veces se despoja hasta quedar reducida a una guitarra delgada o un susurro coral, la voz siempre devuelve la sensación de que la miseria es inevitable. Si bien el rango vocal podría variar más, su uniformidad contribuye a que el álbum sea una experiencia densa, casi opresiva, diseñada para sentirse en el pecho.

Las letras a cargo también de Campbell son característicamente oscuras y poéticas como nos acostumbró en todos sus proyectos, las cuatro canciones como una curiosidad poseen una doble “i” como referencia al nombre Spiine, de esta manera tenemos en Myroblysiia un término utilizado por las iglesias para referirse al aroma agradable que los cadáveres de santos desprenden y en Oubliiette término francés para referirse a una mazmorra echa en un pozo para dejar que los prisioneros mueran de hambre en la completa oscuridad el resumen del significado que nos trae la unión de dos cerebros tan prolíficos pero tan diferentes en el metal como lo son Sesca y Marc.

Tetraptych es hermoso de una forma incómoda: como una flor seca, como un santuario abandonado. Las canciones fluctúan entre paisajes minimalistas que parecen suspender el tiempo y murallas de Doom aplastante que evocan violencia, locura o resignación total. A veces el viaje puede sentirse excesivamente largo o repetitivo, pero es parte de la naturaleza del disco: Spiine no busca entretener, busca ser absorbido (como los mismos músicos dijeron en un comentario de YouTube luego de la salida de su primer videoclip). Escucharlo de un tirón puede resultar abrumador; dividirlo en dos partes suele darle incluso más potencia.

Tetraptych no solo es un contendiente serio a mejor disco de Doom del año: es una obra que trasciende lo genérico y entiende el Funeral Doom como un espacio para explorar vulnerabilidad, decadencia y belleza en sus formas más desnudas, esperamos sinceramente que este lanzamiento que lógicamente fue independiente y llevo años lograr alcance a alguna discográfica dispuesta a acompañar la propuesta.

Si alguna vez quisiste emprender una “peregrinación a través del sufrimiento humano”, Spiine te entrega la banda sonora perfecta. Tetraptych te vacía, te oprime, te hace sentir miserable… y aun así querés volver a entrar.

Marko Kiichi

Tema que seleccioné y que más me gusto del álbum

Sus Integrantes son:

Xen: Voz

Sesca Scaarba: Guitarra y Orquestación 

Truenos Metalicos
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