CRYPTA+ROTTEN SOUND+DVRK – 20/11/2025 – Sala Formosa, Córdoba 🇦🇷

¡Tormenta de Metal Extremo en Córdoba para una noche brutal!

En una tarde calurosa que, de a poco, comenzó a cargarse de viento mientras en el cielo se gestaba una tormenta, el Metal Extremo nos arrastró hasta La Docta para vivir una jornada imposible de olvidar.  A último momento se sumaron los locales Mortuorial Eclipse, quienes invocaron su ritual blasfemo; DVRK abrió el umbral con su oscuridad densa; Rotten Sound desató un vendaval de Grindcore que rajó el aire; y Crypta coronó la noche con una descarga brutal de Death Metal.

A las 20 horas, al cruzar el acceso de la Sala Formosa, el ritual de los locales MORTUORIAL ECLIPSE llegaba a su fin. Una gran banda de Black Metal surgida en Córdoba, que no solo emergió con fuerza en la escena local, sino que también trascendió fronteras y se consolidó —especialmente en Buenos Aires— como uno de los grandes referentes argentinos del género. La formación atraviesa un gran momento, recientemente regresada de una gira europea.  Y, aunque comenzaba el fin de semana largo y el viernes era no laborable —no todos pudimos zafar del trabajo o acomodar los horarios para llegar desde el principio—, igualmente ya había un público considerable adentro acompañando la ceremonia.

Mientras esperábamos los ajustes técnicos y el cambio de escenario, aprovechamos para recorrer los puestos de merch que habían traído las bandas y para charlar un rato con gente conocida. El tiempo se pasó volando y, casi sin darnos cuenta, a las 20:20 irrumpió DVRK, la banda francesa que fusiona Deathcore y Ñu Metal en una propuesta moderna y demoledora, esta vez en formato de cuarteto, con una gran actitud, y marcando un giro drástico en la energía de la sala.

Su show estuvo cargado de breakdowns pesados, voces guturales —rozando el grito desgarrado— y pasajes con ambientaciones electrónicas y atmósferas oscuras que le dieron un toque distintivo, con una musicalidad compleja y bien construida, especialmente en los temas de su EP Infinite Reminiscence (2024). Su presencia escénica fue intensa y cuidadosamente trabajada. El vocalista, por su parte, no solo desafió el calor tocando en mangas largas, sino que se mantuvo en permanente comunicación con el público, agradeciendo en español durante toda la presentación. Un gesto que le sumó una cercanía especial con la audiencia.

Con el cambio técnico ya resuelto, el ambiente se volvió más denso. Se notaba en el aire que se venía algo mucho más filoso. Y así fue. Cerca de las 21:15, desde las tierras escandinavas, subió al escenario ROTTEN SOUND y, sin ningún tipo de introducción, descargó los primeros temas —“Self” y “Power”— como un golpe seco en el pecho. El Grindcore finlandés hizo estallar la Sala en cuestión de segundos, con una velocidad enfermiza, cortes precisos y esa brutalidad que los caracteriza desde hace treinta años. El set no fue tan corto como imaginé, se sintió certero, feroz y por momentos directamente destructivo, como manda la ley del Grindcore. Además de repasar gran parte de su discografía, sumaron una sorpresa muy bienvenida, el nuevo single “Brave New World”, adelanto de su próximo EP Mass Extinction, que desató todavía más el caos entre los presentes.

El trío fue una auténtica aplanadora. Una batería furiosa y una guitarra que parecía serruchar el aire, llevándolo todo al límite —y eso, incluso sin bajo—. Aunque el sonido general del evento no fue ideal, Rotten Sound fue, sin dudas, la banda que mejor se escuchó en toda la noche.

Keijo, con su presencia imponente, manejó la escena como un veterano de guerra del ruido extremo, sin necesidad de hablar demasiado, salvo para solicitar un circle pit. Mientras abajo se armaba un pogo tan caótico como inevitable. Rotten Sound vino a destruir, y eso fue exactamente lo que hizo. Fueron treinta minutos de precisión, violencia y una contundencia que dejó la vara altísima.

Con semejante despliegue, la Sala Formosa quedó encendida y lista para recibir a las brasileñas de CRYPTA, encargadas de encabezar la fecha y cerrar la jornada con su Death Metal demoledor.

Después de su salida de Nervosa, Fernanda Lira y Luana Dametto decidieron encarar un nuevo proyecto que mantuviera la esencia de un grupo íntegramente femenino, pero llevando la propuesta a un terreno aún más extremo. Así nació Crypta, una banda que desde el inicio apostó por un Death Metal más crudo, reavivando la llama de la escena extrema latinoamericana. Con el tiempo atravesaron algunos cambios de formación, pero lograron consolidarse y darle identidad propia al proyecto, editando hasta el momento dos álbumes de larga duración que les abrieron las puertas para girar por América y Europa, fortaleciendo su presencia en la escena internacional y posicionándolas como una de las bandas más fuertes y emergentes del metal extremo sudamericano.

Llegaron a Córdoba por primera vez en el marco de su gira “In The Other Side Tour América Latina”, con su más reciente trabajo Shades of Sorrow (2023). Mientras afuera llovía y la tormenta seguía golpeando, adentro comenzaba a rugir la potencia del cuarteto brasileño. Si algo queda claro apenas empieza el show, es que su líder Fernanda Lira (bajo y voz) tiene un magnetismo propio. Es una frontwoman con mucha actitud, presencia escénica y una entrega que se siente incluso desde el fondo de la sala. Su energía se traslada al público de inmediato, generando un ida y vuelta intenso.

Sin embargo, desde mi percepción, esa intensidad no siempre encontró una respuesta equivalente en el resto de la banda. No sé si fue por una cuestión de sonido, de la puesta en escena o simplemente por cómo fluyó la noche, pero hubo momentos en los que la performance general no terminó de acompañar del todo la potencia que ella transmitía al frente. Si lo comparo con la presentación de Brasil en 2023 —donde el conjunto funcionó con una cohesión escénica más pareja—, la sensación terminó siendo distinta.  Esto no afecta en absoluto la solidez musical del proyecto, que sigue siendo contundente y efectivo en vivo, pero sí me generó, por instantes, una dinámica menos uniforme en el escenario.  Más allá de esa impresión personal, las chicas hicieron temblar hasta las nubes con sus riffs asesinos. La dupla de guitarras de Tainá Bergamaschi y Helena Nagagata —cumpliendo el rol de segunda guitarra en esta gira— mostró una solvencia enorme, ya que ambas se lucieron con una fluidez y una fineza técnica que dejaron a más de uno con la mandíbula por el suelo. El público respondió fascinado, acompañando con headbanging, puños en alto y algunos pogos que se encendieron sobre todo en el tramo final del set.

Aunque la presentación tenía como eje central su álbum más reciente, Shades of Sorrow (2023), la banda no se quedó únicamente en esa etapa. El setlist abrió con “The Other Side of Anger”, pero pronto quedó claro que el show iba a recorrer ambos trabajos de estudio. 

Así, la noche fue navegando entre ambos lanzamientos, dando lugar a piezas como “Kali”, “Possessed”, “Trial of Traitors”, “The Outsider”, “Stronghold”, entre otras. Sin embargo, fue a partir de “Under the Black Wings” en adelante cuando sentí que emergía con más fuerza esa crudeza y esa impronta que había percibido cuando las vi en 2023. De cara a lo que pueda traer el tercer álbum, queda claro que la banda sigue afianzando su identidad en vivo. La puesta en escena fue sobria pero efectiva, un telón digital con el logo de Crypta en tonos rojizos dominaba el fondo, mientras dos paneles laterales —con imágenes alineadas al imaginario oscuro del grupo— enmarcaban el escenario y le daban cierre visual a la propuesta.

Para el final eligieron —al menos para quien escribe— dos canciones que representan muy bien las dos etapas de la banda. Por un lado, “Lord of Ruins”, de Shades of Sorrow (2023), más oscura y atmosférica; y por el otro, “From the Ashes”, de Echoes of the Soul (2021), más cruda, directa y filosa.  Un cierre perfecto para una fecha que se sintió intensa de principio a fin.

Fue una noche sin medias tintas. Distorsión al mango, un torbellino de riffs filosos y una crudeza que no te dejaba tomar aire. Y encima, una presencia femenina que lejos de bajar un cambio, empujó todo directo hacia un abismo más feroz, cargado de una vibra casi diabólica. En síntesis una jornada al límite, sin freno, con perfume femenino y un espíritu completamente desatado.

Y si bien el show venía creciendo de manera sostenida en ventas de entradas, quedó ese sabor amargo de saber que podría haber explotado mucho más. Fue una lástima que justo coincidieran tantas fechas metaleras en Córdoba durante el mismo fin de semana, porque eso claramente le jugó en contra a la convocatoria del nicho más extremo, que en otra situación hubiese dicho presente con más fuerza. Ojala esto no haya sido un traspié para la producción y siga apostando a Córdoba como una plaza fuerte en este tipo de eventos.

Agradecemos a la prensa por la invitación y haber podido disfrutar de una magistral noche extrema.

Crónica: Sabrina Romero
Fotos y Vídeos: Rubén Rivadera

Truenos Metalicos
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