
ENFORCER – 04/02/2026 – Club Paraguay, Córdoba 🇦🇷
Córdoba bajo el huracán sueco de ENFORCER
¡Qué noche, por Dios! Si el Heavy Metal necesitaba una transfusión de sangre joven y velocidad pura, lo que pasó este miércoles 4 de febrero en el Club Paraguay fue la dosis justa de adrenalina. Dando inicio en Córdoba a su gira “Unshackle Latin America 2026”, los suecos de ENFORCER volvieron a pisar suelo cordobés por segunda vez y, la verdad, nos volaron la peluca.
En una tarde-noche de verano bien cordobesa, con el calor todavía pegado a la piel y la humedad marcando presencia, llegamos al lugar, en pleno corazón del barrio Güemes. Apenas cruzamos la puerta, fuimos directo a la mesa de merchandising de la banda y fue imposible no tentarse con algún parche o remera, aunque se extrañó la ausencia de sus discos.
La previa no fue un simple trámite. Fue una demostración de que la escena de Córdoba está más viva (y ruidosa) que nunca. Tres propuestas distintas, pero unidas por el mismo sentimiento de “vieja escuela”, prepararon el terreno para lo que vendría.
Los encargados de romper el hielo fueron los oriundos de Carlos Paz, KHOPESH, encabezados por el legendario Aníbal Zanni, guitarrista y compositor de vasta trayectoria en la escena cordobesa, surgido del siempre querido Valle de Punilla. La formación se completa con Charly Man en batería, Paco Escalante en guitarra y Gonzalo Grigioni en bajo.
Con el amplio Club Paraguay aún respirando vacío y a la espera del grueso del público, los carlospacenses rompieron el silencio inicial con una propuesta de rock and roll sucio, pero a la vez prolijo y bien ajustado, sostenida por un sonido impecable. Cuando logramos ingresar al recinto, el grupo ya había comenzado su set y el clima comenzaba a acomodarse de a poco frente al escenario.
Treinta minutos fueron suficientes para descargar varios temas como “Más Allá de Todo”, “El Origen del Sol”, “La Danza Macabra”, “Denme Fuego” y “Old Songs Says”, dejando en claro que se trata de una banda en pleno ascenso.
El set tuvo su cierre con “¿Quién es quién?”, sellando una apertura sólida y firme, y permitiendo que los primeros en ingresar se fueran arrimando a las vallas.
Los segundos en tomar la posta fueron FINISH HIM, con su Thrash Speed old school, quienes asaltaron las tablas del Club con una actitud demoledora y fueron los responsables de desatar los primeros puños en alto y gestos de aprobación entre los seguidores. Metieron un repertorio contundente mientras iban cayendo temas de su álbum Choose Your Destiny (2024), como “Mass Disaster”, “The Old School Comes Back” y “Righteous Kill”, sostenidos por un ritmo implacable y sonando directos, como una patada a los dientes.
Estos cordobeses capitalinos aportaron la primera dosis de Thrash en la noche, elevando la temperatura de la locación -literal y musicalmente- y preparando el escenario para lo que seguía.
Y si lo que buscábamos era más velocidad y agresividad, acá la tuvimos por toneladas. TORKE saldó la cuenta del Thrash Metal más visceral de la noche. El cuarteto formado por Ariel Carrizo (bajo y voz), Rodolfo “Uchi” Muttigliengo (guitarra y voz), Mariano Herrera (guitarra) y Cristóbal «Cristo» Blac (batería) salió a escena a las 20.50 hs, dispuesto a no dar respiro.
Desde el primer tema, “Respeto”, lograron puños en alto y los primeros movimientos de cabeza entre un público que, a esa altura, ya mostraba una mayor convocatoria. Con una producción visual acorde a la velada, alternaron canciones de Natural Retaliation (2016), su álbum debut, y de Miserias Humanas (2024), del cual sonó “Alma Nuclear”, dedicado a su amigo Cristián, cuya presencia se sintió en espíritu.
También hubo un momento para destacar la solidaridad de la banda, enviando un mensaje de fuerza a la familia de Héctor García, guitarrista de Ave de Magma -quien lamentablemente nos dejó de este mundo-, alentando al grupo, a seguir haciendo música. Además, por gentileza de Lagash, obsequiaron una remera al público presente.
La descarga final llegó con “Bastardos”, dedicada a los políticos HDP, y “Natural Retaliation”, cerrando así la embestida metalera local de la noche. Una presentación directa al hueso. ¡Merecidos aplausos para el aguante de sus seguidores!
Cuando faltaban quince minutos para las diez de la noche, comenzó a sonar “Diamonds and Rust” de Judas Priest, anticipando que los suecos de ENFORCER estaban por salir a comerse el escenario y dinamitar el barrio Güemes.
La estética de cuero y tachas al mejor estilo Priest, sumada a las poses agresivas y una cuota justa de seducción, conquistó a los presentes desde el primer segundo. El sonido fue impecable desde la mitad del local, aunque por momentos la velocidad endiablada a la que se mueven generó una sensación de desborde permanente, uno de los grandes placeres del Speed Metal.
Olof Wikstrand, cantante y guitarrista, fue el verdadero comandante del escenario. Carismático, simpático y dominante, manejó al público a su antojo durante todo el show, respaldado por un estado vocal imponente. Sin embargo, a mitad del set, sus agudos comenzaron a sentirse excesivos: los gritos se volvieron reiterativos y, en algunos pasajes, casi perforantes. Aun así, junto a Jonathan Nordwall en guitarra, Garth Condit en bajo y Fabio Alessandrini en batería para las giras en vivo -actual baterista de Annihilator y Bonfire-, despacharon alrededor de 90 minutos de show con un repaso furioso por toda su discografía.
El arranque con “Destroyer” y “Undying Evil”, ambas de From Beyond (2015), fue un gancho directo al mentón que metió de inmediato al público cordobés en el bolsillo. En la pista se mezclaron fanáticos de larga data, curiosos y una camada de adolescentes que se acercó a descubrir el Heavy Metal clásico en vivo y, sobre todo, a uno de los nombres más representativos de la llamada Nueva Ola de Heavy Metal Tradicional.
A medida que el set avanzaba, la locura en la pista fue en aumento. No dejaron afuera su último trabajo, Nostalgia (2023), del cual sonaron “Unshackle Me”, “Coming Alive” y la balada homónima, uno de los momentos más sentimentales de la noche, que funcionó como respiro y excusa perfecta para encender las linternas de los celulares.
Tampoco faltaron los himnos celebrados por los seguidores fieles, siempre anclados en ese sonido ochentero cargado de entusiasmo, velocidad y agresividad. Los clásicos de Diamonds (2010), como “Live for the Night” y la demoledora “Mesmerized by Fire”, fueron de los momentos más coreados y agitados de la noche. También hubo lugar para “Roll the Dice” y el medio tiempo de “Running the Menace”.
Forjados en pleno siglo XXI, pero con el corazón y la estética de los ochenta -y con edades que rondan entre los 33 y 39 años-, los escandinavos incendiaron las tablas con una entrega total, generando una verdadera fiesta entre pogos y gargantas que se dejaron todo en cada estribillo.
No tardaron en disparar una pieza de Zenith (2019) y retroceder aún más en el tiempo con “Into the Night” (2008). Mención aparte para la energía que despliegan sobre el escenario, absolutamente contagiosa. El sonido les jugó claramente a favor, potenciando riffs melódicos que impactan como verdaderos cachetazos. Hubo lugar para los solos, el enganche con “Hell Will Follow” y la confirmación de que Enforcer va al frente, directo y con una contundencia demoledora.
El tramo final fue frenético. Aceleraron sin piedad con “Take Me Out of this Nightmare” y llegaron a los bises con “Katana”, haciendo estallar por completo el Club Paraguay ante el pedido unánime del público, que respondió de inmediato cuando Olof lanzó la pregunta: “¿Qué quieren escuchar?”. Para bajar la persiana eligieron “Midnight Vice”, convertida en la última detonación de Heavy Metal tradicional forjado en tierras nórdicas.
La performance de la banda fue impecable, tanto desde lo estilístico como desde lo musical. El público se enardeció ante este revival ochentero y la convocatoria fue más que digna, acompañando cada momento del show. Me encantó ver a estos muchachos manteniendo viva la esencia de la NWOBHM, pero con la energía y la actitud del presente, recorriendo todo el escenario y sacudiendo sus cabelleras sin descanso.
Lo mejor de la noche, más allá de la música, fue la onda de los músicos, a quienes se los sintió cercanos, humildes y muy agradecidos. Después del show se quedaron firmando autógrafos y sacándose fotos con la gente, demostrando por qué son los verdaderos abanderados de esta nueva ola del Metal. Puedo asegurarles que Enforcer es una banda increíble en vivo.
Todos nos fuimos con la sensación de haber viajado, aunque sea por un rato, a la época dorada. Hacía tiempo que no la pasaba tan bien en un concierto en nuestra provincia, entre amigos y conocidos. ¡Salud, Suecia! ¡Salud, Córdoba! ¡Larga vida al Heavy Metal!
Agradecimiento especial a la productora Noiseground y al equipo de prensa.
Crónica: Sabrina Romero
Fotos y Vídeos: Rubén Rivadera














































