FATAL PREDICTION FEST II – 10/11/2024 – Teatro Cariola, Santiago 🇨🇱

FATAL PREDICTION FEST II: Salvando la llama del Metal Extremo en Chile

Tras la sorpresiva cancelación del CL.Rock 2024, que debía realizarse el fin de semana pasado en Santiago de Chile, precisamente el domingo 10 de noviembre y convocar a leyendas del metal extremo junto a otras bandas de renombre, el impacto se sintió no solo en Chile sino también en países vecinos. Muchos fans, que ya habían adquirido entradas y reservado hoteles e incluso vuelos, quedaron con gastos difíciles de recuperar. Ante esta trágica y vacía sensación, igualmente la comunidad metalera chilena encontró la oportunidad de ver a grandes figuras del metal antes de que partieran a otros escenarios internacionales, gracias a varias productoras que lograron reagendar a algunas de estas bandas en la ciudad de Santiago. Entre estas iniciativas destacó a Chargola Producciones, que, junto con aliados, organizó rápidamente la segunda edición del Fatal Prediction Fest. En la primera edición, el público chileno pudo disfrutar de la potencia de Venom Inc. y Possessed, bandas que también habían sido anunciadas para Buenos Aires en junio de este año, aunque la fecha fue cancelada a último momento por baja venta de entradas. Esa tarde noche del 1 junio, Santiago no solo vibró con estas leyendas, sino también con Necrodemon, Massacre y Blemish.

En esta segunda jornada, el cartel reunió a We Are the Monster, Watain, Asphyx, Ne Obliviscaris, Enslaved y Unleashed, quienes hicieron temblar los cimientos del Teatro Cariola, ubicado en la comuna de Santiago y accesible a pocos minutos a pie desde la estación de metro Universidad de Chile. Este auditorio, considerado el más importante de la ciudad después del Teatro Municipal, cuenta con un escenario amplio, rodeado de butacas en niveles y una platea que permite al público disfrutar de una vista cercana a los artistas. Sin embargo, el teatro muestra cierto desgaste por el uso y se beneficiaría de mejoras en su mantenimiento general y en la climatización, ya que la falta de aire acondicionado puede hacer que los eventos se tornen calurosos en días de gran asistencia, como ocurrió este domingo.

Desde las primeras horas, se podía experimentar una atmósfera intimista y oscura que nos envolvió desde el momento en que ingresamos por una alfombra roja. Al avanzar, nos encontramos con una mini feria repleta de vinilos, discos, merchandising, artesanías oscuras y bijouterie, creando el ambiente perfecto para el evento. Además, pudimos disfrutar de cerca la fuerza de las tres primeras presentaciones, todas ejecutadas con una puntualidad impecable según el cronograma previsto.

La banda anfitriona que dejó una gran impresión entre los presentes fue WE ARE THE MONSTER, quienes arrancaron con todo al ritmo de “Born in the End” y una puesta en escena oscura y teatral impactante.

Este sexteto local descargó una mezcla implacable de breakdowns demoledores y ritmos pegadizos, realzados por coros melódicos y guturales profundos que resonaron en la sala, con temas como “Fearless” y “My Nightmare”. Su metal moderno, combinado con el distintivo corpse paint, dio pie al primer y tímido mosh de la jornada al sonar “One Last Song”, protagonizado por los más osados, mientras que hacia las 16:00 comenzaban a acercarse más headbangers al escenario. Cerraron su set con “Fire”, un tema que agregó un toque electrónico e industrial al final de su poderosa presentación.

Luego llegaría el momento más sofisticado de la tarde, dedicado al metal más oscuro y extremo, con los suecos WATAIN, quienes se adueñaron de las almas presentes con su feroz y puro black metal. Desde el primer segundo, su presentación estuvo impregnada de ritualismo y teatralidad. La puesta en escena comenzó minutos antes, con una atmósfera tenue y sombría que cubría el escenario, envuelto en humo, creando una tensión palpable. Cruces invertidas adornaban el espacio, como si invocaran fuerzas más allá de lo terrenal.

Mientras tanto, a un costado, Erik Danielsson, con su característico corpse paint, iniciaba un auténtico ritual: encendía una antorcha, que luego utilizó para prender las velas, incrementando la atmósfera oscura y ceremonial. Finalmente, cedió la antorcha a los fanáticos en las primeras filas, sumergiendo al público en una experiencia mística y de poder oscuro, algo que solo Watain sabe transmitir a la perfección.

Pocos segundos después, el Cariola ardió con la rabiosa Ecstasies in Night Infinite, de su último álbum The Agony & Ecstasy of Watain, seguida de “Hymn to Qayin. El caos y la ferocidad, por supuesto, son moneda corriente en su sonido. “Legions of the Black Light resonó arrolladora, con riffs veloces y potentes.

Cada tema se vivió de manera intensa, pero especialmente “Devil’s Blood de Casus Luciferi, donde Erik levantó su vasija con sangre y se arrodilló frente al altar, sellando el vínculo con sus seguidores.

Lo más espectacular de su show fue la entrega absoluta entre la banda y el público: una conexión ritualística que transcendió la música. Cada acorde, cada gesto, era una invocación compartida, un lazo místico entre los músicos y los asistentes, como si todos estuvieran unidos en un trance oscuro y colectivo. También, el carismático bajista chileno Álvaro Lillo (Ex Execrator y Undercroft), sumó una dosis extra de furia y conexión con su público.

Tras “Black Flames March, continuaron su caótica presentación con la violenta “The Howling y, bajando un poco las revoluciones, se adentraron en la lúgubre “Serimosa, que marcaba el inicio del tramo final: alucinante y brutal con “Total Funeral» y “Malfeitor. Con gran fervor, el público despidió a la banda, mientras Erik apagaba las velas con su mano para culminar otra misa negra.

Watain no solo ofreció un show, sino un ritual vivencial en la que el escenario se convirtió en un altar, y el público, parte activa del ritual, se adentró por completo en la atmósfera de devoción y caos. De este modo, quedó en evidencia por qué es una de las bandas más aclamadas del black metal en Chile, apoderándose del escenario con una fuerza innegable.

Con apenas un breve retraso, ASPHYX subió al escenario con todo su poderío deathmetalero para detonar el ex Teatro Roma. Fue la tercera y última banda que pudimos ver de este increíble festival, ya que hubo una superposición de horarios con otras agrupaciones que teníamos previstas del fallido CL.Rock. Sin embargo, logramos disfrutar hasta “Deathhammer”, antes de salir corriendo hacia la Sala Metrónomo, donde nos cruzamos con la celebración de Colo-Colo, campeón del campeonato nacional de Chile 2024, en Plaza Italia (pero eso es otra historia).

Lo de estos holandeses fue simplemente bestial; se notan las décadas de metal y, sobre todo, de carretera. Los vimos despreocupados y con una energía contagiante, incluso probando su propio sonido. En cuanto subieron al escenario, al primer acorde, estalló el pogo/moshpit con “The Quest of Absurdity”. No hubo quien dejara de cabecear mientras repasaban clásicos de su corta pero prolífica discografía. “Vermin”, “Botox Implosion”, “Molten Black Earth” y “Death the Brutal Way” sonaron explosivas, mientras el circlepit se volvía incansable entre el público y el calor cada vez más insoportable, con el Cariola casi en su capacidad total.

La voz característica de Martin Van Drunen sigue intacta, al igual que el espíritu de esta leyenda del death metal mundial. Todos apreciamos una auténtica lección de la vieja escuela del death puro y brutal. ¡Larga vida al legado de Asphyx!

Nos quedó la tristeza de no poder vivir este festival completo por cuestiones logísticas y superposiciones como se comentó anteriormente, ya que otras dos importantes fechas internacionales se realizaban ese mismo día en distintas salas como: Metrónomo y Blondie. Pero cada minuto que logramos presenciar valió la pena.  

Reconocimiento especial a Chargola Producciones, y a todos los que hicieron posible este espectáculo, que con un esfuerzo admirable rescató a varias de las bandas programadas para el festival cancelado, permitiéndoles aún vivir momentos épicos en Santiago. Gracias a su compromiso y rápida organización, los fanáticos del metal extremo no quedaron con las manos vacías y pudieron disfrutar de una jornada inolvidable que, de otra forma, habría quedado solo en una promesa. ¡Un reconocimiento bien merecido por mantener viva la llama del Metal en Santiago!

Agradecimiento especial a su jefa de prensa, Bárbara Shermann, por permitirnos ser parte de esta tarde épica. Esperamos que el próximo año podamos disfrutar del Fatal Prediction III en su totalidad.

Crónica: Sabrina Romero
Fotografías y vídeos: Rubén Rivadera

Truenos Metalicos
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