
HAGGARD – 07/11/2024 – Blondie, Santiago 🇨🇱
Un viaje inesperado al universo de Haggard
Debido a la cancelación del CL.ROCK, tuvimos la inesperada oportunidad de a HAGGARD, aunque no formara parte de la grilla original del festival. Un par de semanas antes, de manera sorpresiva, nos enteramos de que regresarían a Chile para un único y exclusivo show. Motivados por esta noticia, reprogramamos nuestro vuelo y viajamos ese mismo mediodía para no perderlo.
Tras algunos contratiempos y demoras en migración, finalmente llegamos al hotel donde nos hospedaríamos durante varios días. Dejamos las maletas rápidamente y nos dirigimos en metro hacia el centro de la ciudad, llegando apenas a tiempo para el evento.
Al ingresar a Blondie, un emblemático espacio cultural reconocido por su relevancia en la escena musical chilena y su capacidad para albergar eventos de diversos géneros, nos encontramos con unos puestos afuera que ofrecían remeras y bebidas a precios accesibles. Una vez dentro, descendimos varias escaleras, con paredes decoradas con gárgolas, y pasamos por pistas paralelas hasta llegar al escenario central, donde perdimos señal del celular. Allí, una pantalla gigante proyectaba los próximos eventos organizados por la productora anfitriona, Atenea.
Sin banda telonera y con apenas 15 minutos de retraso, el escenario se oscureció, y en la pantalla apareció una representación de la Vía Láctea, con destellos de estrellas fugaces que capturaron la atención del público. A continuación, el nombre HAGGARD se proyectó con fuerza, marcando el inicio del espectáculo, mientras los doce músicos comenzaban a aparecer gradualmente en escena. Entre ellos, uno de los más ovacionados fue el tecladista Hans Wolff, quien, según nos comentaron más tarde, no había participado en la visita de 2023 a esta ciudad. Sin embargo, fue la soprano Janika quien se llevó los mayores elogios, tanto durante su actuación como después, cuando finalizó la presentación.
Una vez que todos los músicos estuvieron listos y con sus instrumentos afinados, comenzó a sonar “In A Fullmoon Procession”, el tema que dio inicio a esta majestuosa noche. Empero, antes de continuar, Asis Nasseri dirigió una pregunta al público chileno: “¿Les gusta el hueveo?”. Los asistentes se regocijaron al escuchar esas palabras en español, y creo que, desde ese momento, Asis logró conectar de manera profunda con la audiencia, una conexión que se mantuvo hasta el final del show.
El concierto continuó con “Heavenly Damnation” y “The Final Victory”, ambos temas pertenecientes al álbum Awaking the Centuries (2000). Luego, nos hicieron disfrutar de canciones de Tales of Ithiria (2008), su último disco, destacando especialmente “The Sleeping Child”, que fue interpretada con un ensamblaje impecable por toda la banda. “Per Aspera Ad Astra”, del álbum Eppur Si Muove (2004, inspirado en Galileo Galilei), fue uno de los momentos más emotivos de la noche. El público se entregó completamente, cantando como si fueran tenores y acompañando a Frank (bajista y tenor) con saltos y ovaciones. Los violines se alternaban entre acordes suaves y melodías conmovedoras, creando un ambiente emocional y dramático que resaltaba la capacidad de esta banda europea para fusionar elementos de metal sinfónico, death metal y música clásica. Cabe destacar que sus integrantes provienen no solo de Alemania, sino también de otros países europeos, lo que enriquece aún más su propuesta musical. Al finalizar esta pieza, los aplausos fervorosos llevaron a Asis a agradecer a todos los asistentes por su inigualable entrega.
A continuación, llegó “Seven From Afar”, una nueva composición de su próximo proyecto, aunque aún se desconoce cuándo será lanzado. La canción sonó dramática y agresiva, destacando un dúo espectacular entre Janika Groβ y Frank Schumacher, quienes lograron un contraste perfecto que reúne la esencia de Haggard: la fusión entre lo extremo y lo sublime. Para elevar aún más la intensidad del concierto, resonó “Awaking The Centuries”, desatando una ola de euforia entre los fanáticos, que saltaron, cantaron y aplaudieron mientras disfrutaban cada uno de los majestuosos arreglos de esta memorable canción.
Mientras se hacía tiempo para que el técnico arreglara la guitarra acústica, que había incomodado a Asis durante todo el concierto, nos habló sobre la importancia de la búsqueda de la verdad, un concepto que trasciende nacionalidades. Si alguien pagó un alto precio por perseguirla, ese fue Galileo Galilei. Así dio paso a la enérgica “The Observer”, seguida por “Eppur Si Muove”, una pieza imprescindible en este repertorio especial. La interpretación destacó especialmente por la voz de Janika, que hizo suspirar a más de uno con su magnífico desempeño.
Por otro lado, “Tales of Ithiria” se llevó una de las mayores ovaciones de la noche, gracias a las audaces vocalizaciones de Janika Groβ, quien brilló como la estrella más resplandeciente de la velada. En esta parte del concierto, Asis comentó que la banda había viajado desde lejos para llegar a Chile, pero en el trayecto se habían extraviado 16 maletas (lo mencionó en español), las cuales contenían in-ear y varios instrumentos. Agradeció profundamente a la productora Atenea por conseguir el equipo necesario para que el concierto pudiera realizarse. En respuesta, los asistentes corearon al unísono: “A-TE-NEA, A-TE-NEA”, en muestra de gratitud por haber hecho posible el evento. Sin embargo, Asis confesó que le había costado adaptarse a la guitarra acústica, ya que el soporte que la sostenía se movía constantemente mientras la utilizaba.
Casi al final del concierto, Asis anunció que solo quedaban tres canciones, lo que llevó a los fans a pedir con entusiasmo “Herr Mannelig” (Señor Mannelig), un poema de origen germánico que HAGGARD interpreta en italiano. Finalmente, “La Terra Santa” fue ejecutada con un dramatismo sublime, destacándose nuevamente las voces de Asis, Frank y Janika, quienes dejaron al público completamente cautivado. Durante toda la presentación, Asis Nasseri, fundador, guitarrista y vocalista de Haggard, destacó por su calidez y gestos afectuosos hacia el público chileno, logrando transmitir una conexión cercana y genuina. En un momento, Nasseri animó a la audiencia a gritar “Moonrise”, y al conteo de 1, 2, 3, el clamor se sintió con una energía avasalladora. Fue entonces cuando comenzó “Upon Fallen Autumn Leaves”, con toda la fuerza de su estilo metalero, que hizo a todos mover la cabeza. El momento más intenso de la noche llegó con el canto gutural de Asis en “Of A Might Divine”, una pieza que, junto a la interpretación de toda la banda, marcó el punto más pesado del concierto. Sin embargo, lo que parecía el final no lo fue, ya que, al grito de “¡No nos vamos ni cagando!” y “¡Olé, olé, olé, Haggard, Haggard!”, el público los hizo regresar al escenario.
El retorno estuvo lleno de emotividad: Asis apareció con un ramo de rosas, que entregó a cada músico mientras los presentaba uno por uno con palabras cálidas. Los aplausos acompañaron a Matias (batería), Johana (cello), Johannes (cello), Thomas (flauta traversa), Hanka (flauta traversa), Anne (violín), Hans (teclados, quien recibió una ovación especial), Catalina (flauta), Frank (bajo y tenor), Niklas (encargado del escenario de Haggard) y Janika (soprano). Para sorpresa de todos, Asis también le entregó una rosa a una asistente del público llamada Paulina, en un gesto inesperado que añadió un toque aún más personal a la velada.
Una curiosa pero desafortunada situación se vivió durante el final del concierto. Al inicio de “All’inizio è la Morte”, cuando Nasseri comenzó a cantar y tocar la guitarra acústica, un inesperado y fuerte sonido de música bailable proveniente del fondo irrumpió en el ambiente. El volumen era tan alto que no solo desconcentró al músico, sino que también pareció generar confusión en el público, quienes se mostraron visiblemente molestos por lo ocurrido. Este incidente dejó una sensación de falta de respeto hacia la banda y su público, rompiendo momentáneamente la atmósfera que el grupo había logrado construir. Con la presentación de la mexicana Luly Garza, el público supo de inmediato que se acercaba el cierre del concierto. La velada culminó con una interpretación conmovedora de “Hijo de la Luna”, el emotivo cover de Mecano.
El espectáculo de Haggard fue una experiencia prolongada y fascinante, iniciando alrededor de las 21:15 y concluyendo cerca de las 23:40. Durante esas casi dos horas y media, disfrutamos de una selección de grandes éxitos. Sin embargo, los momentos de conexión entre la banda y los asistentes se extendieron aún más, especialmente cuando Asis, quien tardó en abandonar el escenario, invitó a los presentes a quedarse para tomarse fotos con cada uno de los músicos. Este gesto cercano y genuino dejó una huella en el alma de los fans. Fue la primera vez que asisto a un concierto de Haggard, y fue una experiencia única que superó todas mis expectativas. Desde el primer acorde, me vi completamente absorbida por las melodías envolventes y los mensajes profundos que han caracterizado a la banda a lo largo de los años, sumados a la intensidad inconfundible de los guturales de Asis.
El show fue mucho más que un simple concierto: fue un viaje musical a través de paisajes épicos y heroicos, donde los arreglos orquestales se fusionaron perfectamente con la contundencia del metal. Cada nota transmitió una sobriedad, sofisticación y emotividad que solo una banda como Haggard puede ofrecer, además de una calidez humana que se sintió en todo momento.
Haggard demostró, una vez más, por qué son considerados uno de los pilares más importantes del metal neoclásico. La manera en que combinan elementos clásicos, medievales y metaleros resulta en una propuesta sonora única, ambiciosa y excepcional dentro de su género.
Lamentablemente, Atenea fue la única productora local que no respondió a nuestra solicitud para cubrir el evento. Esperamos que, en el futuro, esta situación pueda revertirse, ya que nuestro compromiso es ofrecer a nuestros lectores material visual y fotográfico de la más alta calidad.
Crónica: Sabrina Romero
Fotografías y vídeos: Rubén Rivadera




















