HORCAS – 09/05/2025 – Club Paraguay, Córdoba 🇦🇷

Horcas en Córdoba: un remolino de nostalgia metalera a la vera de la cañada

La Docta volvió a recibir a una de las bandas más históricas de la escena del Metal nacional. Ya son innumerables las ocasiones en que Horcas nos ha visitado, pero esta era la primera vez que se presentaban en Club Paraguay, un espacio bien céntrico que se posiciona cada vez más como un nuevo faro de eventos metaleros. Este lugar, que ya había visitado personalmente el mes anterior con la llegada de Arde La Sangre, es cómodo y cuenta con buen sonido.

Luego de previar en algún kiosco con un par de frías (porque no pensaba repetir el afano que fue comprar una birra adentro el mes anterior), entré puntual a las 19:00 hs, como decía el horario de apertura de puertas, esperando media hora más para que la primera banda saliera a escena. Es de destacar que esta vez los horarios se respetaron tal cual lo estipulado en las redes sociales.

Arrancó un proyecto de varios años (me animaría a decir décadas ya), como lo es MAZA, una formación nueva que venía a desplegar su Thrash Metal al mejor estilo Lethal —al punto de que el vocalista salió con una remera de esa banda al escenario—. Sinceramente, fue un set algo caótico: solo tocaron cinco temas y se notó que desde la producción les pidieron recortar canciones. El diálogo con el público, que era muy reducido a esa hora, consumió gran parte del tiempo e impidió que escucháramos más de una propuesta que llevaba por lo menos cinco años sin pisar el under local. Los problemas tanto técnicos como de sonido fueron constantes y dejaron una impresión algo floja, aunque esperamos poder volver a escucharlos en mejores circunstancias.

 

A continuación, y tras poca demora, salió a escena SLEYZER, proyecto Glam Metal de los hermanos Reynoso, el cual ya contaba con el uso de la pantalla LED gigante del lugar (que estaba parcialmente tapada por la batería de Horcas, ya que los teloneros compartieron una más pequeña). Su set fue prolijo y constante, sin detenerse prácticamente entre tema y tema. Se destacan sus canciones más agresivas, donde la voz logra alcanzar agudos filosos y los solos de guitarra demuestran gran calidad. ¿Los puntos flojos? La banda decidió hacer “Muy Cansado Estoy” y “Cautivos de un Sistema” de V8 —ambos himnos históricos del Metal nacional—, pero no se sintieron muy acordes con el estilo de Sleyzer. Incluso hubo errores en las letras que evidenciaron que estos temas no estaban tan ensayados como el resto del set. Tal vez un cover de Alakran o Kamikaze les vendría mejor, aunque se entiende el homenaje a la banda de Civile en el contexto de la noche. De cualquier modo, fue un punto fuerte y un proyecto interesante y pulido del Metal cordobés.

 

Para cerrar con los teloneros, nos encontramos con los veteranos de la brutalidad cordobesa: PRIMITIVE presentó su propuesta de Death Metal con toques de Goregrind. El sonido no estaba al 100 % listo para este estilo, y eso se notó en las primeras canciones. En general, toda la noche la batería se sintió algo apagada, pero aquí fue más evidente: los blastbeats del Ruso quedaban muy ocultos en la mezcla, quitándole potencia a la banda. Personalmente, nunca los había visto con este vocalista y sinceramente cumplió con creces, aportando un estilo más moderno influenciado por el Deathcore y el slam, con gritos agudos y voces de “chancho” que le dieron aire fresco a las canciones. Prolijos, directos al cuello y, a pesar de los problemas técnicos, cumplieron con la necesaria cuota de brutalidad que toda fecha de Metal necesita. No rompieron todo, pero tuvieron una presencia escénica respetable ante un público que empezaba a sumarse de forma lenta pero constante.

 

La espera para la salida de HORCAS se sintió algo larga, pero se ajustó a los horarios planteados. La banda de Walter abrió con dos temas de su último lanzamiento: “Ciego para Ver” y “El Diablo”, que fueron recibidos de manera algo tibia por un público que ya llenaba tres cuartos del Club Paraguay. Cuando empezó el clásico “Fuego”, el pogo se volvió protagonista, como en todo recital de Horcas. La sucesión de “Mano Dura” y “Rompo el Dolor” solo sirvió para echarle nafta al fuego y despejar cualquier duda de a quiénes estábamos viendo.

 

El diálogo con el público fue el habitual, salvo que al Topo en el bajo quizás se le fue un poco la mano con las “flores serranas”, como él mismo dijo cuando tomó el micrófono. Siguieron más temas del último disco, hasta que las canciones emotivas “Punto Final” y, mayormente, “Vencer” tocaron el corazón del público. En esta última, la pantalla mostró imágenes de próceres del Metal argentino que ya no están, como Locomotora Espósito, Gustavo Zabala, Willy Quiroga, Guillermo Sánchez, y —como no podía ser de otra manera— las mayores ovaciones fueron para Pappo, Ricardo Iorio y Osvaldo Civile.

Aquí se dio una situación curiosa: tímidamente se escuchó un cántico que decía “Civile no se murió, Civile no se murió, que se muera el Duki…”, pero claramente no prosperó entre el público general.

Un par de canciones más tarde se volvió a encender todo con el clásico “Argentina, Tus Hijos”, que generó gran efervescencia. Luego, un cover de “Seek & Destroy” de Metallica, cantado por los violeros Seba Coria y Lucas Bravo, le dio un merecido descanso a la voz de Meza, que ya en “Punto Final se notaba bastante agotada, optando por buscar la nota baja en el estribillo en lugar de subir como en la grabación original.

“Esperanza”, el primer clásico tras la muerte de Civile, trajo otra situación particular: más de cinco niños, que no superaban los diez años, subieron a agitar en el escenario y acompañar con sus voces los estribillos. Un momento hermoso y esperanzador, como dice la letra, que nos hace sentir que no estamos solos en esta lucha por el Metal. En contraste, también se escuchó a un caballero de unos 60 años decir en tono jocoso: “En los 90 esto no pasaba ni a palos, le podíamos llegar a romper todo si salían con algo así”, seguido por carcajadas que reflejaron cómo, para bien o para mal, la escena ha cambiado mucho en estas décadas.

Y hablando de décadas pasadas, qué mejor que recorrer los primeros álbumes de la banda. “Solución Suicida” nunca falla, y en ese momento, casi premonitoriamente, un grupo de viejos metaleros le alcanzó a Walter un trapo que decía “Horcas, Reinando en la Tempestad”, justo cuando empezaron los destructivos acordes de “Muerto en la Calle”, otro clásico de Oid Mortales que sorprendió en la noche cordobesa. A pesar de que este servidor tiene 25 años y conoce en profundidad estas canciones del primer Horcas, el público más joven parece no conectar tanto con la etapa más clásica del Thrash. El pogo en Muerto en la Calle fue más de veteranos que otra cosa.

Aquí se dio otra situación particular: Walter, con el trapo en la mano, dijo “Miren cómo seguimos a pesar de todo, de todos los quilombos y toda la gente que pasó por esta banda. Nos la seguimos bancando con la mejor de las ondas”, en clara referencia a la polémica con la banda Reinará la Tempestad, formada por ex miembros de Horcas, cuyo nombre figuraba en el trapo y de cuyo álbum homónimo no se tocó ni un solo tema en la noche.

Luego de la despedida correspondiente y el agite a la escena cordobesa, se empezó a escuchar entre los cánticos de “olé, olé, olé, Horcas, Horcas” el clásico pedido de “¡toca Destrucción!”. Meza respondió con “Brigadas Metálicas”, desatando la euforia, y cerraron —como no podía ser de otra manera— con “Destrucción”, mientras la gente volaba por el aire.

En resumen, fuimos a buscar lo que esperábamos: ver a una banda histórica del Metal nacional con un gran sonido. Personalmente, creo que el lugar les vino como anillo al dedo. Hoy, su presentación en vivo es más que digna, a pesar de que sus nuevas canciones no terminan de cerrar y sus viejos clásicos no parecen resonar del todo con el nuevo público. Es destacable la buena onda de los músicos y la excelente forma de presentarlos uno por uno entre tema y tema, y no todos juntos (algo que suele ser tedioso). Los miembros más jóvenes, Lucas en guitarra y Cristian en batería, aportan el aire fresco que Yañez, Coria y Meza necesitaban para mantener vivo el legado de un Horcas que sigue siendo muy efectivo a la hora de brindar lo que uno espera de semejante banda.

PD: Esta vez no se habilitó el espacio para fumadores que sí hubo cuando tocó Arde La Sangre. Todos los adictos a la nicotina como yo sufrimos bastante esa situación en Club Paraguay.

Agradecimiento especial a la prensa del evento por permitirnos vivir una gran noche de Metal.

Crónica y vídeos: Marko Kiichi

Truenos Metalicos
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