KNOTFEST – 11/12/2022 – Estadio Monumental, Santiago (Chile) 🇨🇱

UNA LARGA CRUZADA AL KNOTFEST

Hace cuatro meses cuando se confirmaba la llegada del Knotfest a Sudamérica, todos nos preguntabamos si llegaría a nuestro país y de qué manera, es decir, cuáles grupos tocarían en argentina. Apenas, se confirmó la edición nacional y la forma en qué se llevaría a cabo aquí, decidimos de inmediato ahorrar un poco más y viajar nuevamente en auto al país trasandino para poder ver realmente el Knotfest y dejar de lado el roadshow, que consistió en separar las bandas en casi una semana con diferencias de más de dos días, entre una y otra.

Pasaron las semanas, y llegó ese ansiado día, que por cierto fue un gran infierno las larga filas que tuvimos que hacer como extranjeros para retirar las entradas y ni hablar para poder ingresar al predio del Estadio Monumental de Santiago de Chile, el cual es propiedad del equipo Colo Colo. Lamentablemente un lugar bastante añejo en cuanto a infraestructura y comodidades para soportar a más de 55.000 personas que asistieron al evento. El punto más en contra que tuvo todo el evento y lo más necesario para esa jornada tan extensa bajo el sol, sin sombra y con una temperatura que alcanzó los 36 grados de calor, fueron la ausencia de puntos de hidratación en el estadio.
Nuestra llegada al lugar fue alrededor de las 11 horas y logramos ingresar unos minutos antes que iniciaran los brasileños de Sepultura, es decir, que las bandas anteriores no pudimos ver. En primer lugar, porque a último momento la producción bajó a dos grupos chilenos que iban a estar como teloneros: Rama y Weichafe, que estaban a cargo de abrir el evento. Al respecto, no hubo comunicado oficial, tan solo algunos comentarios que se debió al retraso por parte de la produccion y tuvieron que tomar esa decisión.

Por lo tanto, los siguientes en dar inicio al festival y pararse sobre el escenario denominado Knot Stage fue el grupo VENDED, conformado por los hijos de Corey Taylor y Shawn Crahan de Slipknot, a quienes solo pudimos escuchar mientras avanzaba la fila, que por cierto, no tuvieron un buen sonido por lo que oímos desde fuera del recinto. Lo mismo, nos sucedió con TENEMOS EXPLOSIVOS, quienes abrieron el Circus Stage, unos cuántos minutos antes de lo programado y fue la única banda chilena que se presentó, pero que tampoco tuvimos la posibilidad de ver en vivo.

Como dije unos renglones más arriba, entramos al monumental casi justo cuando comenzaba a tocar la renombrada banda de metal latinoamericana SEPULTURA, unos veinte minutos antes de lo pautado, alrededor de las 14.30 horas. Los brasileños agitaron algunos de sus clásicos, dedicándose sobre todo a su último álbum Quadra. Fue el momento donde empezamos a vivir los vibrantes mosh junto al calor de los cuerpos que iban tomando color, y otros calcinándose a medida que pasaban las horas. Aunque el sonido no fue de lo mejor, Andreas Kisser y los suyos dieron lo mejor, no tantos clásicos como esperabamos, pero si un enérgico show como es de costumbre. Su setlist consistió en once canciones, entre las cuales estuvieron: “Isolation”, “Dead Embryonic Cells”, “Kairos”, “Propaganda”, “Agony of Defeat”, “Refuse/Resist” y “Arise”. Finalizando su presentación con “Ratamahatta” y, obviamente, “Roots Bloody Roots”.

 

Luego de varios minutos la banda estadounidense TRIVIUM aparecía en el Circus Stage mostrando su marca musical moderna, influenciada por bandas clásicas, pero definida como metalcore. El sonido fue otro de los percances que tuvo a mi parecer la producción. Al igual que el grupo anterior, en este set de los de Orlando, no estuvo a las alturas de este tipos de grupos, aunque fue mejorando un poco sobre el final. Más allá de esto, el público disfrutó de casi más de cuarenta minutos de Matt Heafy, quien arriesgadamente se presentó con una campera de colores desafiando los 35 grados que marcaban los termometros de los celulares al inicio del set con la canción homónima del álbum In the Court of the Dragon, el cual aprovecharon para presentar por latinoamerica. Estos muchachos de Florida brindaron una performance contundente captando a las nuevas generaciones, quienes los acompañaron al rayo del sol todo el show. El set se basó en ocho canciones cerrando con “In Waves”.

 

En el Knot Stage, estaba todo listo para que la puesta en escena de los los ingleses de BRING ME THE HORIZON comenzara a relucir en todo el estadio. Ellos fueron los encargados de convocar al público más joven con su sonido sólido y fresco. La banda se encuentra liderada por el vocalista Oliver Sykes, quien con soltura maneja a la perfección su propuesta emocional, arengando a sus seguidores y a la par disfrutando de sus canciones desde el inicio de su presentación con “Can You Feel My Heart”, “Happy Song”, “Teardrops”, “MANTRA”, entre otros. Uno de los momentos algidos y temas para coreados por sus fans fue en “Parasite Eve” y “Drown”.  Un grupo que fue transformándose y marcando tendencia a nivel mundial, sin embargo, lo que pudimos observar en este show fue un espectaculo musical y experimental de sonidos acompañados de una performance explosiva, llena de leds, smileys y a flor de piel sus líricas emocionales, cuyas letras aparecían en las pantallas, pese al sonido anomalo que tuvieron. BMTH demostró en escena por qué se han consolidado como una renombrada banda a nivel mundial y participando de los principales festivales del mundo.

 

Una de las agrupaciones más esperadas de la tarde y para quien suscribe la revelación del festival fue MR BUNGLE, liderado por el carismático Mike Patton, acompañado por Dave Lombardo y Scott Ian como invitados especiales. Sorprendente comienzo con la versión de ‘Won’t You Be My Neighbour’ de Fred Rogers, que hizo que el público se volviera loco con sus gritos y no pararan de saltar y poguear hasta el final de su set que fue brutal y consistió en quince canciones en donde coquetean entre el hardcore punk al crossover thrash, de muy buena madera. Algunas de ellas fueron: “Anarchy Up Your Anus”, “Raping Your Mind”, “Bungle Grind”, “Eracist”, “Hypocrites”, “Sudden Death”, entre varias. Sin embargo, agregaron varios covers como: “Hell Awaits” (Slayer); “Summer Breeze” (Seals & Crofts), “Speak English or Die” (Stormtroopers of Death); “World Up My Ass” (Circle Jerks); “Gracias a la vida” (Violeta Parra) y la frutilla del postre fue “Territory” (Sepultura) que invitó a Andreas Kisser y Derrick Green para interpretarlo. Algo para destacar de este show fue que el sonido pareció encontrar ecualizarse de mejor manera. Una intensa presentación se mandaron estos legendarios músicos de la escena americana. Una perlita fue que Mike lució una remera del número 9 de la selección chilena con el nombre del delantero Humberto Suazo, pero con el estandarte de «Patton».

Después de veinte años, PANTERA regresó a los escenarios, primero lo hizo en México & Colombia y unos días después tuvimos la gran posibilidad de verlos nuevamente en este festival, el cual fue uno de los motivos por los cuales decidimos cruzar los andes.
Aunque el telón que cubría el escenario, no pudo ser levantado en su totalidad, el cual tuvo que se retirado, pasó desapercibido por el público, sin embargo, la ausencia del bajista Rex Brown en los primeros acordes de “A New Level” si dejó un trago amargo entre sus seguidores. Aunque, fue reemplazado por Derek Engemann (Philip H. Anselmo & The Illegals), ya que Rex contrajo Covid en Colombia y tuvo que regresar a los Estados Unidos a hacer su cuarentena. Más allá de eso, el espectáculo comenzó con un sensible video dedicado a los fallecidos Dimebag Darrell y Vinnie Paul. Por eso, ya suponíamos que esta presentación sería uno de los momentos más emotivos de la jornada.

 

Nos encontramos con un Phil Anselmo menos inquieto comparado al momento más intenso de su carrera, pero quién aún mantiene su actitud y potente voz. Y cómo no conmoverse cuando sonaban “Mouth for War”, “Strength Beyond Strength”, “Becoming“, “I’m Broken”, “5 Minutes Alone”, “This Love” o “Fucking Hostile”. Se desató una locura en el público, estallaron los mosh pit, bengalas y hasta una persona lanzando fuego por la boca, situación que aquí en Argentina sería repudiado por el trágico acontecimiento sucedido en cromañon. Realmente se vivió y vibró una gran celebración, aunque el calor, las pocas comodidades del lugar, la cantidad de personas y estas perlitas inconsciente, por momentos te hacen replantear que hubiera sucedido si algo salía mal en ese momento.
Un agasajo para el espiritu panterezco fue esta reunión u homenaje, pero sin lugar a dudas, son el legado de los Abbott, nos puede gustar o no, pero creo que en todo momento, me pareció una presentación respetuosa por parte de sus miembros actuales: Zakk Wylde, quien se dedicó a lograr tocar su guitarra al estilo Dimebag, sin mostrar tanto protagonismo; Charlie Benante, quién se mantiene radiante con sus 62 años y ejecutando velozmente esos doble bombo, -que lleva en su batería los rostros de los Abbott-; y el controvertido y jodido Anselmo quién marcó una forma de cantar más ruda y ultra grave. Le creo que esto es una reunión sentida, tal vez porque no pudo hacer las paces cuando los Abbott estaban vivos. Y asi es, luego de más de una hora de show de intensos riffs, llegó otro momento celebre, mostrando en pantalla un video de Dimebag y Vinnie Paul, mientras sonaba la intro de “Cemetary Gates”, que dio paso a “Planet Caravan” versión de Black Sabbath. Quiero destacar que el sonido aunque fue mejorando con el pasar de la calurosa tarde, por momentos tenia irregularidades, si por el viento o la ubicación.

El tiempo y la vida, luego de transitar una pandemia de por medio, nos dio la oportunidad de volver a ver a la banda más representativa del groove metal mundial y ser afortunados de revivir en el final del con “Walk”, “Domination/hollow” y la aclamada “Cowboys from Hell’, con la otra mitad de Pantera, que en estas últimas canciones fue invitado Bobby Landgraf en el bajo. Igual me queda resonando… ¿Fue Pantera o un homenaje?

Mientras anochecía, se encendía el glamoroso escenario Circus Stage con toda la parafernalía que ofrecen los ingleses en esta gira: panel de luces con el tridente, y una puesta en escena imitando las fábricas de acero de Birmingham. JUDAS PRIEST aterrizó en Sudameríca para celebrar sus 50 años de Heavy Metal, que por cierto no se cumplen todos los días y que no podíamos perdernos. Ellos fueron uno de los platos principales del festival. Indescriptible la sensación de ver nuevamente al “Dios del Metal” salir a escena con tantos años a sus espaldas mientras sonaba la intro “The Hellion” y arremeter con “Electric Eye”, provocó en los viejos metaleros presente una inmensa alegría. Aunque el sonido, no superó las expectativas para un evento de esta magnitud, siempre estaba faltando un poco para llegar a la perfección, fueron pasando “Riding on the Wind”, “You’ve Got Another Thing Comin”, “Jawbreaker”, única canción del último álbum “Firepower”, “Devil’s Child”, “Turbo Lover” y “Steeler”.
Los solos y riffs están a cargo de Richie Faulkner y Andy Sneap quienes lo ejecutan a la perfección, en el centro el maestro Scott Travis con su reluciente batería, mientras que el timido Ian Hill siempre se mantiene en su lugar. El carismático Rob sigue defendiéndose con su aguda voz y gritos estrepitosos, sumando su vestuario de cuero y tachas que lo hace brillar sobre las tablas. Lamentablemente esta vez no vino Glenn. Estas leyendas siguieron enérgicas y esgrimiendo clásicos como: “Between the Hammer and the Anvil”, “The Green Manalishi (With the Two Prong Crown)”, “Screaming for Vengeance” y el himno “Painkiller”.

 

Se acercaba el final cuando la Harley Davison, una vez más aparecía en el escenario mientras “Hell Bent for Leather” era entonada y los fanáticos entusiasmado corearan el cierre con “Breaking the Law” y “Living After Midnight”.

Halford & Cia demostraron en aproximadamente una hora y media que hicieron historia en estas cinco décadas que llevan creando música y girando por el Heavy Metal, y por lo cual fueron incluidos este año en el Salón de La Fama del Rock And Roll. Se despidieron, con Halford alzando la bandera chilena y agradeciendo al público por tan intensa noche.
Esperamos que en el 2023 regresen con álbum nuevo y que posiblemente giren, con el deseo de K.K. Downing pueda sumarse. Mientras tanto, desearles que tengan salud y metal, Judas sigue dando batalla. Pudimos ser observadores de esto.

Verdaderamente, lo que nos impresionó mientras realizabamos las largas filas, fue ver tanta juventud con remeras de SLIPKNOT. Claro que sabemos que fue y es un grupo que marcó una tendencia y se hizo mundialmente conocido y popular entre los jóvenes. Nos enteramos que habián pasado siete años que no tocaban en Chile y creo que esto fue el motivo de la multitud que rodeaba al estadio horas antes de la apertura de puertas, la cual fue con retraso.

Pasadas las 22 horas, los dueños del Knotfest, acomodaron el sonido repentinamente y desplegaron su puesta en escena que hemos visto en festivales europeos, muchas luces y fuegos que fueron enrollando al público al son de sus quince canciones que ofrecieron en su set, iniciando con “Disasterpiece” para que brotara el mosh entre los cuerpo humanos que podíamos ver a esas alturas de la noche desde la platea.

 

Siguió la extasiada fiesta con “Wait and Bleed”, “All Out Life”, “Sulfur”, “Before I Forget”, “Dead Memories”, “Unsainted”, entre otros. Todo acompañado con sus locos disfraces y máscaras. Los que más se lucen por sus movimientos demenciales son sus percusionistas que no paran de realizar todo tipo de movimientos hiperkinéticos.
Realizaron una sola canción de su reciente trabajo “The End.. So Far”, la cual fue “The Dying Song (Time to Sing)”, sin embargo, se dedicaron a tocar de todos sus álbumes. A pesar que ajustaron bastante el sonido al momento de estar ellos en el escenario, tampoco fue que sonó sobresaliente, pero mejor que todos los grupos anteriores.
“The Heretic Anthem”, “Psychosocial”, “Duality” y “Custer” fueron la antesala para que el publico alucinara con “Spit it Out”, ya que fue el momento exclusivo, donde su vocalista Corey Taylor pide a sus seguidores que se sienten en el suelo hasta que él da el aviso de saltar otra vez. También destacar su carisma y la forma de llevarse a sus fanáticos y no tanto, a sus bolsillos incitandolos a saltar y corear durante toda la presentación, atreviéndose a llamarlos familia a sus “Maggots» (apodo inventado por el fallecido Joey Jordison para mencionar a sus fans). Pocos minutos después llegarían “People = Shit” y “Surfacing” para cerrar su show y darle fin al festival.
Aunque Slipknot es una banda que nunca me llegó musicalmente, considero que tuvo y tiene unos músicos de élite y por ser la primera vez que los veo en vivo, puedo afirmar que en directo brindan un show dinámico, bombástico, bien activo y teatral. Impresionante lo que fundaron estos muchachos de Iowa.

Como síntesis de esta jornada, hay que decir que la fecha explotó con 50.000 almas que soportaron el calor y celebraron la llegada por primera vez del Knotfest. Seguramente, el próximo 2023, tendrá su segunda edición en el país vecino que espero puedan resolver todos los inconvenientes que se presentaron en este y desde ya cambiar el estadio. También es posible que llegue a nuestro país todo el cartel completo, en tanto, anhelamos que no sea dividido o que solo pueda asistir el público de Buenos Aires, sino que puedan pensar más allá de los límites interprovinciales.

Crónica: Sabrina Romero.
Fotos y videos: Rubén Rivadera.
Apoyo logistico: Garra Garcia y Cristian Oliva.

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