MÁS ALLÁ DEL DOLOR – “Fénix” 🇦🇷

Una cápsula de tiempo directo al 2013. 7/10. Marzo de 2025 (fecha en la que este álbum fue descubierto por mí en YouTube) nos sorprendió por completo a los amantes del Metalcore que vivimos en la mediterránea provincia de Córdoba. ¿La razón? Unos históricos de la escena lanzaron oficialmente el álbum que venía circulando desde 2013 por links de MediaFire y mensajes de WhatsApp perdidos por ahí. Doce años más tarde, era prácticamente imposible encontrar el disco, a menos que alguien lo hubiese conservado en algún viejo pendrive o en la memoria de un celular.

Por eso, ver que finalmente Fénix, como su nombre lo indica, renació de las cenizas y apareció en todas las plataformas, fue una caricia al alma para quienes en aquellos años usábamos el flequillo hacia un costado y pantalones tan ajustados que podían comprometer nuestra fertilidad futura. Recordando un poco esa escena de la que este servidor fue parte, teníamos una movida amplia con grandes referentes como Susana Gutiérrez, Último Día Sobre la Tierra o Digitalife, que luego le dejaron la cancha servida a nuevas bandas como Inhumar al Ego, La Calma Después del Desastre, 888 o Verdad Sin Sombra.

En ese contexto de principios de la década pasada —entre zombie walks, juntadas en el Paseo Sobremonte y noches en antros como Macadam o Baco—, Más Allá del Dolor era una de las bandas más nombradas. Su propuesta lograba un gran equilibrio entre todas las corrientes del «core» que vivía sus años más gloriosos.
Musicalmente, estamos ante no solo una cápsula del tiempo, sino un entrecruce total entre sonidos melódicos y brutales: riffs dignos del metalcore melódico al estilo Trivium o Killswitch Engage; algunos temas se inclinan más hacia el post-hardcore tipo Underoath, con bases que rozan el beatdown de Hatebreed. Las voces limpias nos remiten a la escena electrocore de Asking Alexandria o We Came As Romans, y los guturales, aunque típicos, son efectivos al mejor estilo As I Lay Dying.

Quizás resulte extraño que el álbum arranque con dos intros antes de patearnos la cabeza con un tema rítmico como “El Reino de los Olvidados (Sudamérica Renace)”, donde los breakdowns son protagonistas. La continuidad con “Ahora Gritas por Salvación” sube la velocidad y nos lleva a esos terrenos más post-hardcore (o pop-screamo para los más puristas), una escena que en esa época tenía gran relevancia. Aun así, los blast beats al final nos recuerdan que estancarse en un estilo no es algo que M.A.D.D. quiera hacer.

Uno de los mejores estribillos lo encontramos en “Callar Nuestro Corazón Jamás”, donde las voces podridas de Paulo Hell y las limpias del bajista Kabe Mercado hacen un gran dueto. Luego el tema nos lleva a territorios bien hardcore, de esos donde dan ganas de revolear los brazos en medio de un pogo. Es totalmente destacable el trabajo en los guturales, que son comprensibles —algo que la escena siempre tuvo como punto débil—, así como el trabajo de Lucas Cruceño en guitarras, crudas pero muy efectivas. Es, sin duda, uno de los puntos altos del álbum.
“Espinas” pasa algo más desapercibida, con una bajada de intensidad necesaria para el álbum. Se mueve hacia otras sensibilidades: mientras las canciones anteriores nos incitaban a rebelarnos o a no dejarnos vencer, acá las palabras de consuelo suenan algo melosas, aunque tienen sentido tanto dentro del disco como en una época donde estas canciones eran casi obligatorias. Aun así, hay un corte inesperado, con tintes de nu-metal, que le da un toque distinto. Es uno de los pocos momentos del disco donde se destaca el bajo de Kabe Mercado.

“Manifiesto” ya se siente 100% post-hardcore, recordando a Funeral for a Friend, pero con una contundencia vocal de parte de Paulo que no nos deja ir a buscar el delineador y la planchita, sino que nos retiene en una intención más hardcore: la de pudrir todo.

La mitad del disco se siente algo baja, pero eso cambia inmediatamente luego del interludio “Omega” (posiblemente el breakdown más lento del álbum), que da paso al mejor track del disco: “Llorando como Niños lo que no Supieron Defender como Hombres”. Con un riff melódico y poderoso, nos golpea fuerte y demuestra cómo hacer este estilo a la perfección. Destaca especialmente el trabajo en batería de Santi Ludueña, que pasa de blast beats veloces a cortes rítmicos con breakdowns devastadores. Desde la letra hasta las performances vocales, esta canción es por lejos la mejor del álbum.

“No Participar” nos devuelve a algo que personalmente me encanta de M.A.D.D.: letras con contenido y crítica social, conectando directamente con el hardcore más tradicional —algo que ya se veía en el tercer track y que se extraña en muchas bandas actuales. Gran trabajo de guitarras aquí, con armónicos y cortes; además, la voz hablada de Paulo es un gran añadido.

Finalmente, “La Suave Brisa del Engaño” arranca con un gran riff, melodía y el mejor doble bombo del disco. La velocidad realmente le sienta muy bien a la banda, y el cierre es perfecto. Aunque el disco parecía decaer a la mitad, los últimos tres temas compensan absolutamente todo el lanzamiento.

En resumen: un gran regreso, con detalles mejorables como todo álbum, pero totalmente comprensibles dado su contexto original hace 12 años. Apenas supera los 30 minutos, lo cual lo hace directo y certero. De ahí que decidí hacer esta reseña prácticamente tema por tema. Una producción cruda, que llega como aire fresco en una época donde el metalcore está sobreproducido y pulido hasta lo inhumano. Una sucesión de canciones variadas que construyen puentes y sirven de mapa para una escena core hoy algo olvidada, pero que con el regreso de estos muchachos podría volver a renacer, como este Fénix.

Mientras tanto, esperamos ansiosos lo que depare el futuro a los chicos de Más Allá del Dolor y cómo se adaptarán tras un hiato que para cualquier otra banda sería un clavo final en el ataúd… pero que para ellos no lo fue. Ahora, con una segunda guitarra (como vimos en su regreso a los escenarios) y con Martín Russo en la batería, ¿Qué traerán estos años a este proyecto revivido? ¿Un nuevo lanzamiento? ¿Y a qué sonaría en esta década?
Nos quedamos expectantes.

Marko Kiichi

Los integrantes de este disco fueron:

Paulo Hell: Voces Guturales

Lucas Cruceño: Guitarras y Voces Adicionales

Kabe Mercado: Bajo y Voces Limpias

Santi Ludueña: Batería

Truenos Metalicos
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