21 DE DICIEMBRE – “Mea Redemptio” (2020)

Días atrás publicábamos a modo de novedad algunos adelantos de lo que sería el debut discográfico de 21 DE DICIEMBRE, la one man band de Almería (España) que tiene a Txema Lozano como autor intelectual y responsable material de cada tormento sonoro que emana dicha obra, la cual tuvimos el honor de recibir para transcribir las sensaciones que estimularon sus primeras escuchas a continuación.

“Mea Redemptio” es el título de este viaje conceptual e introspectivo que realiza Lozano a lo largo de los 6 capítulos que corresponden cada uno a una etapa distinta de la vida, desde la mirada lúgubre y pesimista de quién después de haberlo perdido todo tiene que aprender a convivir con el dolor hasta hacerlo cayo para por fin aceptarlo como un pasajero más. A esto refiere la redención a la que alude el autor y que busca consagrarla mediante su críptico Funeral Doom, como no podía ser de otra manera.

La placa arranca con “Seminia”, la semilla de la concepción, en este caso interpretada musicalmente por una suerte de invocación, caracterizada por una tétrica atmósfera sacra creada a base de synthpads, coros reminiscentes al canto gregoriano y plegarias articuladas por voces no humanas provenientes de alguna dimensión desconocida o incluso del propio averno. Un vigoroso latido de corazón anuncia que el proceso ha sido exitoso. Es difícil hablar de intro cuando la duración llega hasta los 6 minutos, pero esa es la función que cumple Seminia, incluso la ausencia de guitarras, bajo o percusión alienta a pensarlo de esa manera.
Lo contrario ocurre con “Infantia”, con el que sí ya entran de lleno al metal propiamente dicho, previa introducción en la que se escucha una defectuosa cajita musical en funcionamiento. Un riff simple pero hipnótico suena a modo de mantra y sobre el mismo la segunda guitarra va dibujando fraseos con notas tendidas y cargadas de emotividad a lo Gilmour. De fondo un pad parece emular la armónica de cristal mientras la percusión es reforzada con sonidos industriales que asemejan a una respiración exigida. Mediando el tema hay un aumento de la tensión, acelerando la marcha hacia el Doom Death tras el cual el llanto de un bebé hace suponer que lo anterior hacía referencia al período de gestación hasta el momento del parto. Luego se retoma el leitmotiv del inicio acompañado por los llantos del neonato de fondo hasta llegar al final del tema, y con él, el final de la infancia también.
Sonidos de tormenta y lluvia abren la puertas de la tempestuosa “Pubertas”, dando paso a un bajo bien profundo con mucho overdrive, sonido más que habitual en producciones Grindcore o Crust, pero que no por eso deja de ser efectivo en el caso que nos ocupa. A diferencia del anterior que ponía mayor énfasis en la variante psicodélica, aquí el Funeral Doom brilla en todo su esplendor, por más contradictorio que suene al hacer referencia al género. Edificado a partir de un riff de guitarra que juega con la escala en compás de vals, mientras que la rítmica acompaña de forma monolítica con power chords sobre la tónica, a su vez que efectos tétricos se infiltran en segundo plano para enriquecer la atmósfera. Nuevamente un corte a mitad de tema da paso a una sección más dinámica en plan Doom Death, pero que sirve sólo como pasaje intercalando con otros segmentos de cantos eclesiásticos para finalizar tal como empezó, con sonidos ambiente de tormenta.
Una melodía desoladora escapando desde un solo de viola (emulada) nos hace entrar en clima para dar inicio a “Circunspectio”. Efectos de estática y demás rarezas sumados a la percusión de toms gigantescos y guitarras distorsionadas en plan drone elaboran la inquietante atmósfera hasta retomar con la melodía del comienzo, ahora convenientemente acompañada por el resto de los instrumentos en una marcha fúnebre que se irá disipando hacia un coro de registros femeninos colmados de angustia.
“Cáncer” inicia con un cuarteto de cuerdas bajo el amparo del sonido de un cardiógrafo, acelerando luego y pasando por varios segmentos de distinta intensidad, representando quizás los altibajos de la enfermedad, la lucha contra la misma, momentos de zozobra, momentos de incertidumbre, la vida reistiendo a la impiadosa muerte hasta llevar al trágico e inevitable desenlace final con el último pitido perpetuo del cardiógrafo.
La última etapa que corona el redondo le corresponde al etéreo y minimalista “Ø”, simbolizando el momento mismo en el que el alma abandona el cuerpo, el cambio de fase. Para esto se vale del sonido lejano de un cello, sin brillo, apagado y manso al igual que la batería, al contrario que en el resto del disco, esfumándose lentamente con el viento.

De esta manera finaliza el prometedor debut de 21 de Diciembre, con una propuesta intimista cargada de tristeza y pesimismo, donde Txema desgarra su alma y la expone en cada una de las piezas que componen el álbum de manera muy personal, no sólo en lo conceptual, sino también en lo musical, pues las influencias si bien están, no son tan fácil de rastrear. Cada tema tiene una particularidad que lo distingue del otro, las ideas se suceden una a otra de forma natural sin morir en la monotonía a la que invita el género, sino sirviéndose de ella para enriquecer las atmósferas, a la vez de que no hay una preponderancia de las guitarras en las composiciones como suele suceder en la mayoría de los casos, sino que es un recurso más junto con el resto de sintetizadores y programaciones. Quizás “Mea Redemptio” no sea el lanzamiento del año, pero si es una opción más que interesante de cara al futuro de un estilo en el que se agradecen los proyectos que se animen a salirse del molde, aunque sea mínimamente.

Juanlón.

Su Integrante es:

Txema Lozano: Todos Los Instrumentos

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Tracklist:
1- Seminia
2- Infantia
3- Pubertas
4- Circunspectio
5- Cáncer
6- Ø

Temas que seleccioné y que más me gustaron del álbum

  

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