ENTREVISTA A TODOMAL 🇪🇸

El underground español está lleno de proyectos que nacen del impulso, pero pocos logran construir un universo tan solemne, expansivo y personal en tan poco tiempo como TODOMAL. Lo que comenzó durante el aislamiento de 2020 como una vía de escape creativa para Christopher y Mile terminó convirtiéndose en una propuesta artística capaz de trascender etiquetas, fusionando la profundidad emocional del Doom Metal Atmosférico con la inmensidad evocadora del Space Rock.

Con el lanzamiento de “Graveyards of Joy”, tercer capítulo y cierre de una trilogía iniciada con Ultracrepidarian (2021) y continuada con A Greater Good (2023), la banda alcanza un nuevo punto de madurez creativa. Más que un simple álbum, esta obra representa una reflexión sobre la pérdida, la memoria, la esperanza y la capacidad de seguir adelante incluso en los momentos más difíciles.

En esta entrevista, Mile nos abre las puertas del universo de TodoMal para hablar sobre el proceso creativo detrás de “Graveyards of Joy”, la evolución de la banda, su visión artística y los desafíos que les esperan en una ambiciosa gira europea junto a los legendarios Evoken. Una conversación sincera sobre música, emociones y la necesidad de encontrar luz incluso entre las ruinas.

Truenos Metálicos: Ambos son músicos veteranos que han dejado huella en el underground español con proyectos muy diversos. ¿Cómo surge la necesidad de fundar TodoMal y apostar precisamente por esa conjunción tan particular entre la solemnidad del Doom Metal Atmosférico y la inmensidad del Space Rock? ¿Fue algo meditado o nació de la pura experimentación en el estudio?

Mile: Fue bastante espontáneo, realmente. En 2020, con todo lo que estaba sucediendo, nos vimos todos atrapados en casa durante un tiempo. Nosotros ya habíamos pensado en hacer un proyecto musical en esta onda en el pasado, pero nunca habíamos tenido el espacio en nuestras vidas para lanzarnos. Así que fue la oportunidad ideal para arrancar con TodoMal. Digamos que la idea se había estado madurando durante unos años y ahora teníamos el espacio necesario para hacerlo. Además, fue una forma genial de concentrarnos en algo creativo. Sin darnos cuenta hicimos “Ultracrepidarian”. Y de forma bastante casual David, de Ardua Music (anteriormente The Vinyl Division) nos propuso editarlo. Al principio no teníamos una intención clara de dar continuidad al proyecto, pero empezaron a aparecer reacciones muy positivas, y eso nos dio el impulso de confianza suficiente para, por así decir, establecerlo como algo consolidado, algo que podía tener continuidad en el futuro. Nos resultó sorprendente, en parte, que alguien se tomara en serio lo que estábamos haciendo.

TM: Con “Graveyards of Joy” cierran la trilogía que comenzó con “Ultracrepidarian” (2021) y continuó con “A Greater Good” (2023). Al mirar atrás y ver este camino recorrido desde 2020 en un contexto tan íntimo, ¿Sentís que este tercer álbum es el destino natural y planificado de la banda, o ha sido el resultado de una catarsis imprevista?

M: Realmente todo lo que hacemos es bastante más espontáneo de lo que parece. De hecho la idea de la “Trilogía” surgió después de terminar “Graveyards of Joy”, al hacer un poco una recapitulación de estos últimos cinco o seis años. Hay cierta relación entre los tres discos aunque cada uno es, en cierta forma, una versión “refinada” del anterior. Pero lo que describen estos tres álbumes, cómo se grabaron y se concibieron, y el hilo argumental del concepto es como un telón de fondo común a los tres. Creo que describen tres diferentes estados en una encrucijada vital de Christopher y mía. Algo así como un planteamiento, un nudo y un desenlace. Pero todo esto lo hemos visto a posteriori, y la gente también le ha dado ese significado, curiosamente. Si me permites la metáfora, estábamos pintando el cuadro de nuestras vidas muy de cerca, dando pinceladas mínimas, y ha sido ahora cuando nos hemos alejado un paso atrás del lienzo cuando hemos visto el resultado final. Y realmente, forma un paisaje coherente.

TM: En anteriores ocasiones han comentado que la quietud casi monástica y la desolación de la Alcarria y Teruel se colaron en vuestra música de forma natural. Con un tercer disco titulado “Graveyards of Joy” (Cementerios de la alegría), ¿Se ha vuelto ese paisaje un elemento más oscuro y trágico tras los últimos acontecimientos personales, o sigue funcionando como ese refugio terapéutico que significó en vuestros trabajos anteriores?

M: En parte sigue siendo un refugio terapéutico. Y en cierta forma, una necesidad de compartir experiencias. “Graveyards…” es un disco de duelo y de despedida. Es como un final de viaje. Y precisamente por eso también quisimos dotarlo de luz y de esperanza. Paradójicamente, quizá es nuestro álbum menos “oscuro”, ya que necesitábamos que una parte del disco fuera más vital, que despidiera una energía más positiva en algunos momentos. Cuando las tragedias son “estéticas” (algo muy común en esta escena) es muy fácil ser funesto, musicalmente hablando. Pero todo es muy diferente cuando realmente estás atravesando momentos duros. Al menos nosotros hemos tenido la necesidad de arrojar esa sensación de esperanza y de valor para seguir adelante. Eso se refleja en algunos cortes del disco. Y te puedo asegurar que nos ha costado mucho esfuerzo personal metabolizar todo ese tumulto interno e intentar hacer un álbum que nos sirviera, al menos en parte, como catarsis. Así que nos ha hecho falta una dosis extra de ilusión, de entereza y de coraje. Es muy aburrido el discurso del artista atormentado, y además, muy cliché. No estamos aquí para tumbarnos sobre lápidas en paisajes otoñales. Queremos tirarnos de cabeza al mar. Viajar. Compartir nuestra música. Y de paso, que sirva de homenaje a los que ya no están, y de bienvenida a los nuevos compañeros de viaje.

TM: El tema homónimo y último adelanto, “Graveyards of Joy”, describe un viaje fascinante. Arranca en la desolación de las provincias vacías pero el desenlace se abre a la llegada de nueva vida. En un género donde suele reinar la oscuridad absoluta, ¿Qué importancia tiene para vosotros dejar una ventana abierta a esa esperanza ganada a pulso?

M: Pues viene un poco de lo que te contaba antes. Hacer “estética” del dolor nos parece bastante vacío. Todos, a cierta edad, pasamos por procesos parecidos (perdemos a nuestros padres, a gente cercana, también le damos la bienvenida a gente nueva). No pensamos que nuestras situaciones personales sean excepcionales. Pero es obvio que son situaciones que te condicionan, te afectan y te marcan de por vida. Y es bello tener una plataforma creativa para describir tus emociones. Para compartirlas con otras personas. Nosotros somos gente muy social, muy vitalista y el hecho de intentar hacer música “emocional” es para conectar, no para crear un pozo de autoindulgencia. Y lo que se refleja en “Graveyards of Joy” es que no estamos solos, que necesitamos alegría y esperanza para no volvernos locos. Literalmente. Que hay que levantarse del barro y seguir caminando. Y al final, como se ve en la portada, la vida se impone, incluso desde las ruinas, desde la muerte. El final del video del tema que le da título al disco, aunque tiene un ligero componente de humor “negro” (siempre lo hemos tenido), creemos que refleja esa sensación de disfrutar el tiempo, porque a veces damos por hecho que estaremos por aquí eternamente, y realmente no sabemos si hoy, o mañana, o el mes que viene todo acabará. Así que más nos vale disfrutar, rodearnos de gente que nos quiere y a la que queremos y celebrar que todavía estamos haciendo el loco por este planeta. Buscando nuestro lugar en el mundo. Y compartir ese mensaje mediante el arte, sea cual sea su forma, es algo muy poderoso.

TM: En vuestra propuesta conviven el peso de Candlemass o Katatonia con pasajes que evocan a Pink Floyd, la suntuosidad de Vangelis o las cuerdas cinemáticas de Ennio Morricone. A la hora de componer, ¿Cómo lográis amalgamar referencias tan diversas sin perder la solemnidad que define vuestra identidad?

M: Bueno, nosotros escuchamos muchísima música. De todos los estilos. Supongo que nuestro diccionario musical es un libro bastante amplio. Aunque tenemos muy claro qué es TodoMal y en qué terreno nos movemos, nos fascina buscar, reinterpretar y jugar con elementos que no son propios del estilo. Hacer un disco de estilo genérico es lo más fácil del mundo. Nosotros ya tenemos mucha experiencia en eso. Pero con TodoMal hemos ido abriendo progresivamente las puertas, encontrando nuevos caminos, y también hemos ido perdiendo el “miedo”, por así decir, a ser espontáneos en cuanto a no ponernos límites muy marcados, más allá de tener una línea de estilo coherente. Pero a partir de ahí, nos gusta pensar que creamos música en términos artísticos, no en términos de estilos o etiquetas. Nos da bastante igual como se nos catalogue. Eso son cuestiones de los sellos, de cómo intentan colocar tu música para el público. Nosotros sólo queremos hacer música con la que la gente pueda conectar, porque nos sentimos cómodos haciéndolo, y además nos ayuda a canalizar esa parte de nuestra personalidad.

TM: Nacieron como un proyecto estrictamente de estudio entre los dos, pero para defender este sonido tan expansivo se tuvieron que transformar en un sólido quinteto junto a Javier Félez, Javier “Bud” Martínez y Cecilia Tallo. ¿Cómo ha enriquecido esta expansión la química interna del grupo y cómo se traslada la intimidad del estudio al directo de grandes festivales?

M: Pues es algo muy diferente al proceso de composición y de grabación. Son como dos mundos interconectados, pero totalmente independientes. Al principio nos daba algo de miedo ver cómo todo eso que hay en los discos iba a tener una lectura en directo. Ten en cuenta que cuando grabamos no hay límites. Y nunca componemos bajo la premisa de cómo se va a traducir posteriormente en un escenario. Y es muy curioso ver como tu música se traduce, se convierte en algo más, cuando pasa por las manos de otra gente. Con el resto de la banda hemos aprendido a comprender que ese margen de interpretación es natural. De hecho, en directo creemos que los temas ganan en intensidad. Es la versión “social” de TodoMal, que suele estar bastante alejada de la versión “privada” bajo la que componemos, grabamos y producimos los discos. Hay una intersección interesante ya que somos cinco miembros, con cinco circunstancias vitales, y cinco formas de entender la música. Muchas veces traducir, o adaptar los temas, puede ser bastante laborioso. Además, también usamos video-proyecciones en vivo, con lo cual también hay que trabajar esa otra vertiente. Y se crea una serendipia curiosa. Es como una versión menos “pulida”, por así decir, pero a la vez más intensa, más orgánica. Chris y yo somos muy perfeccionistas y al controlar todo el proceso (desde las demos que usamos como punto de partida, hasta que el disco está en la calle), estamos muy viciados con el sonido, con los arreglos y las dinámicas de los temas. Y con la banda, nos hemos tenido que acostumbrar a ese “margen” inevitable de interpretación, incluso de las nuestras. Eso le añade un componente de espontaneidad muy especial. Tenemos unas sesiones de video grabadas en directo en Sonic Art, un estudio de Barcelona, en el que hicimos un repaso de algunos temas de nuestros anteriores discos, y para nosotros fue muy enriquecedor oír y comparar esas versiones en vivo con los temas de estudio. Y esa sensación es la que queremos llevar a los escenarios siempre que pisamos uno, recrear toda esa atmósfera y añadirle un elemento directo, más espontáneo. Chris es un cantante muy emocional, y raramente hacemos dos versiones exactas de los temas. Tener ese margen de movimiento, teniendo en cuenta que usamos backtracks, videos sincronizados y todo tiene que ser muy “preciso”, es fundamental para darnos un margen a la interpretación y a la expresión.

TM: Para la portada habéis elegido la obra Ruïnes (1865) de Lluís Rigalt. ¿Qué les atrajo de esta pintura del siglo XIX y cómo dialoga visualmente con el concepto lírico de los “Graveyards of Joy”?

M: Pues te comentaba antes que en ese cuadro romántico, puedes ver esa vida, esa vegetación que va cubriendo unas ruinas olvidadas en el tiempo. Se ve en el paisaje un hombre mayor y un niño. Todo eso refleja los contrapuntos a los que hacía mención; el ciclo en el que la vida va y viene, que cogemos el testigo y nuestro deber es continuar. Además, la estética del cuadro, los colores del cielo y el paisaje nos recuerda mucho el entorno en el que solemos grabar nuestra música, en una comarca de España que se llama Matarraña. Si te fijas en la foto de contraportada, casi parece sacada del mismo entorno. Eso impregna en gran parte todo lo que hacemos. También quisimos usar una obra de un pintor español (catalán, concretamente), como forma de reivindicar algo propio. De hecho, nuestro anterior álbum también tenía un lienzo de una pintora española (Paloma Pájaro).
No es una declaración nacionalista ni nada parecido. Es sencillamente que tenemos una conexión cercana y real, un contexto propio. Y creemos que es necesario en un mundo tan globalizado y tan homogéneo, buscar algo propio, algo distintivo. A veces parece que hay cierto temor a la hora de resultar diferente, y más cuando se intenta encajar en estilos que tienen unos parámetros de estilo tan marcados. Como a nosotros nos da bastante igual todo esto, y además ya tenemos una edad para pretender ser algo que no somos, desde el nombre del grupo hasta nuestro contexto artístico siempre hemos querido marcar diferencias. Creo que si en la música esto se tuviese como un valor, saldrían cosas más personales y más interesantes, en vez de resultar en escenas abarrotadas de grupos que son fotocopias unos de otros. Nuestra actitud, en el fondo, es bastante más punk que otra cosa.

TM: Este verano los espera una gira europea imponente, incluyendo el Resurrection Fest y diez fechas consecutivas entre julio y agosto co-encabezando junto a los míticos Evoken. ¿Cómo afrontan este tour internacional y qué se va a encontrar el público europeo en vuestro directo?

M: Pues la forma de afrontarlo será como ha venido siendo hasta ahora. Intentando hacer que durante esa hora de show la gente, y nosotros mismos, encontremos un espacio para dejarnos arrastrar un poco por esos paisajes y esas sensaciones. Va a ser un desafío, porque es la primera vez que hacemos una gira tan ambiciosa. También será una oportunidad de crecimiento personal y grupal muy importante. El futuro, más o menos cercano, está lleno de planes y de desafíos. Esto será un bautismo de fuego en toda regla. Realmente nos hace mucha ilusión coger todo este esfuerzo y poder llevarlo por toda Europa. Viajar con nuestros amigos, conocer sitios, y acumular experiencias. Quizá eso también arroje cierta perspectiva para lo que venga.

TM: Al ser “Graveyards of Joy” el capítulo final de esta trilogía, se siente como la culminación de una etapa vital y creativa muy intensa. Una vez que el disco esté en la calle y la gira concluya, ¿Hacia dónde mirará el horizonte de TodoMal?

M Pues mira, teniendo en cuenta cómo se han ido desarrollando las cosas, tenemos cierta esperanza en el futuro. Realmente el viento nos ha soplado de cara desde que arrancamos con todo esto. Se han conjuntado muchos planetas para poder estar en el momento en el que estamos ahora. Lo decimos con humildad, a veces incluso nos abruma la sensación de que estamos en medio de algo que puede ser el comienzo de una etapa muy importante en nuestras vidas. Esa emoción, esa visión “inocente”, si me lo permites (aunque tenemos los pies muy bien anclados en la tierra), hace que mantengamos, a estas edades, la ilusión. No vamos a comernos el mundo, ni lo pretendemos. Pero sí que vamos intentar disfrutar este capítulo que se nos acaba de abrir. No tenemos nada que perder. Y quizá de aquí a algunos años, nos podamos juntar a contar batallitas de carretera hablando de esos “golden years” en los que estuvimos dando tumbos por el mundo. Con eso quizá será suficiente. Y créeme, no es poca cosa.

TM: Muchísimas gracias de nuevo por vuestra predisposición y les deseamos el mayor de los éxitos en la carretera este verano.

M: Muchas gracias a ti / vosotros, por dedicarnos un poco de atención. Ojalá en un futuro no muy lejano podamos visitar Argentina. Sería un sueño hecho realidad. Un abrazo gigante desde el otro lado del charco.

Producción: Truenos Metálicos
Entrevista: Sabrina Romero
Prensa: Season of Mist

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Truenos Metálicos es un portal web especializado en la difusión del metal a nivel internacional, nacional y dentro de la escena local de Córdoba, Argentina.

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