Álbum de la semana – “…And Again into the Light” – PANOPTICON

Hay tantas formas de hacer black metal como géneros musicales existen. Puede resultar exagerada esta afirmación, pero sirve para dar una idea de la versatilidad del género, que paradójicamente generalmente arrastra el preconcepto de ser “conservador”. Pue sí, existen todavía algunas huestes que se arrogan la autoridad para calificar y descalificar bandas según cumplan o no determinadas “normas” arbitrarias de lo “TRVE”, pero créanme que cada vez quedan menos de esas banderas flameando. Y no es porque el género esté en extinción, todo lo contrario, goza de perfecta salud, ya que es como un virus que va mutando y encontrando nuevas maneras de atormentar al oyente sin perder su esencia.

El recomendado de hoy sirve como claro de ejemplo de dichas mutaciones: PANOPTICON es una “one man band” llevada adelante por Austin Lunn, que ha sabido destacarse en la de por sí particular escena norteamericana de black metal por incluir sonidos, atmósferas, instrumentos y conceptos propios del folk de su país, el country, el bluegrass, etc; siendo su disco “Kentucky” del 2012 el más icónico en mostrar esta faceta que ha ido puliendo hasta llegar a su nuevo trabajo del 2021 que nos ocupa, titulado “…And Again into the Light”. El décimo LP de su prolífica discografía, que se aleja del bluegrass del citado anteriormente, pero que en su lugar ahonda en exquisitos momentos de dark country/folk o gothic country sumamente emotivos que cumplen un rol protagónico. De hecho el álbum comienza de esta manera, y es recién a mitad del segundo track que arranca el componente extremo, pero sin que la irrupción choque al oído, ya que todo se desarrolla de una manera muy natural y para nada forzada, como si solía notar en anteriores entregas, al menos a gusto de quien escribe.

Aquí la genialidad y el paso adelante está en la sensibilidad para saber manejar y combinar los distintos climas, con mucha atención en los detalles además de la perfecta mezcla a cargo de Colin Marston, que mantiene en primer plano a las cuerdas (violines y cello), despegándolas del resto de la banda, al contrario del habitual uso de colchón que se les da, logrando dar el toque conmovedor con sus melodías solemnes y melancólicas. Sin embargo, no son todas sutilezas, ya que como dijimos antes estamos hablando de black metal, y no se prescinde para nada de la brutalidad del mismo, valiéndose de intensos blast beats que se sostienen vehementemente junto con las graníticas guitarras en tremoló picking más las voces que alternan los clásicos screams desaforados con profundos growls más propios del death metal; todo sonando de forma cruda y caótica, con una producción orgánica que contrasta con la pulcritud de las cuerdas, quizás para graficar mejor la pugna entre la luz y la oscuridad del concepto lírico del disco. Conmovedor y desesperante a la vez el black atmosférico que ofrece Lunn siguiendo la evolución de sus anteriores trabajos con algunos lapsos que remiten un poco al post black del mejor Alcest, otros de críptico blackened death metal, incluso hasta de sludge/doom hilando más fino, y algún que otro solo de guitarra bastante clásico.

El título “…And Again into the Light” es bastante sugerente y aclara las intenciones del autor: dar un testimonio de superación personal, de la lucha interna en busca de redención ante una vida en la oscuridad. El resultado al menos en lo musical está más que bien logrado.

El disco que fue editado bajo el sello Birdrune Records, cuenta con 8 temas desarrollados en 71 minutos de duración, la mayoría de 7 a 12 minutos, (excepto dos cortos enteramente acústicos), por lo que no es tan fácil de digerir en un principio ni para escucharlo de fondo mientras se realiza alguna otra tarea, sino que exige atención, hay que dejarlo correr y esperar a que la magia ocurra… porque garantizo que vale la pena.

Juanlón.

Tema que seleccioné y que más me gustó del álbum

Su Integrante es:

Austin Lunn: Voces, guitarras (eléctricas, acústicas, resonadoras, lap Steel), bajo,

batería, teclados, banjo, mandolina.

Invitados:
Charlie Anderson: Violín
Patrick Urban: Cello
Jan van Berlekom: Gritos 
Erik Moggridge: Voz limpia