
Álbum de la semana – “Gone with the Devil” – YOTH IRIA 🇬🇷
Cuando Grecia vuelve a marcar el camino
Hay discos que entran de una, y hay otros que necesitan varias escuchas para terminar de mostrar todo lo que tienen para ofrecer. En el caso de “Gone with the Devil”, lo mío fue prácticamente inmediato. De principio a fin encontré un álbum que no tiene desperdicio, de esos que se disfrutan completos, sin saltear canciones y con la sensación de querer volver a escucharlo apenas termina.
Los griegos YOTH IRIA llegan a su tercer trabajo de estudio con una confianza y una madurez realmente admirables. Formados en Atenas en 2019 y liderados por el histórico Jim Mutilator, continúan desarrollando esa mezcla tan característica del Black Metal helénico donde la oscuridad convive naturalmente con melodías memorables, pasajes épicos y una fuerte influencia del Heavy Metal tradicional.
Y sí, seguramente más de uno encontrará ciertos aromas a Rotting Christ durante la escucha. Pero tampoco debería sorprender. Jim fue parte de aquellos discos fundamentales que ayudaron a construir el sonido clásico de la banda de Sakis Tolis, por lo que resulta lógico que algunas de esas raíces sigan presentes. Sin embargo, lo interesante de Yoth Iria es que no intenta replicar lo hecho. Todo lo contrario. Siento que en este álbum la banda termina de soltarse definitivamente y amplía su propuesta hacia horizontes mucho más personales.
El paso previo por Edged Circle Productions fue importante para consolidar el proyecto, pero el desembarco en Metal Blade Records parece haber llegado en el momento justo. Porque Gone with the Devil suena tremendo. No solamente por la producción, sino también por la calidad compositiva que exhiben estas diez canciones distribuidas a lo largo de 44 minutos que pasan volando.
Lo primero que me atrapó fue el nivel de inspiración que transmite el disco. No encuentro temas de relleno ni momentos que bajen la intensidad. Cada canción aporta algo diferente dentro de una obra que mantiene una identidad muy marcada. Además, la banda consigue sonar de forma épica, algo que no siempre resulta sencillo, sin caer en excesos ni en grandilocuencias vacías.
Entre los momentos más destacados aparecen canciones de las primera parte del álbum como: “Woven Spells of a Demon”, “The Blind Eye of Antichrist” e “I, Totem”, tres composiciones que muestran a una banda en estado de gracia. Particularmente “The Blind Eye of Antichrist” me parece una auténtica joya. Tiene melodía, agresividad, atmósfera y unos arreglos vocales impresionantes. Es de esas canciones que pueden sonar tres veces seguidas sin perder absolutamente nada de su impacto.
Las voces limpias son otro de los grandes aciertos del álbum. Aportan distintos matices y enriquecen enormemente la propuesta, mientras que los coros elevan el carácter ceremonial y ocultista que atraviesa toda la obra. A eso se suma un trabajo de batería realmente sobresaliente, siempre preciso y dinámico, sosteniendo cada cambio de clima con absoluta naturalidad.
Por otro lado, canciones como “Once in a Blue Moon” y “The End of the Known Civilization” demuestran que Yoth Iria sigue teniendo una capacidad notable para escribir himnos helénicos que tanto caracteriza a la banda. Hay oscuridad, hay fuerza y también hay melodías que permanecen dando vueltas en la cabeza mucho después de finalizar la escucha.
Lo que más me gustó de este trabajo es justamente esa sensación de crecimiento constante. Se nota una banda que dejó atrás cualquier tipo de limitación y que hoy se mueve con total libertad dentro de su propio universo. Todo suena más grande, más trabajado y más convincente.
En definitiva, estamos ante un disco que honra la tradición del Black Metal griego, pero que al mismo tiempo mira hacia adelante. Un álbum repleto de canciones memorables que, sin dudas, tiene argumentos de sobra para meterse entre los lanzamientos más importantes del año dentro del género. De esos discos que arrancan y no querés que terminen. ¡Super recomendado!
Sabrina Romero
Sus Integrantes son:
Él: Voz
Nikolas Perlepe: Guitarra
Naberio: Guitarra
Jim Mutilador: Bajo
Vasilis Stavrianidis: Batería






