ARDE LA SANGRE – 05/04/2025 – Club Paraguay, Córdoba 🇦🇷

ALS en Córdoba: Potencia y Metal moderno a orillas de la cañada

Córdoba recibió a Arde La Sangre por quinto año consecutivo. Luego de haber visitado Studio Theater en 2021, 2023 y 2024, así como Capitán Blue en 2022, esta vez la cita se trasladó a Club Paraguay, un lugar que personalmente nunca había visitado, pero que me sorprendió gratamente. La hora anunciada era temprana, pero no se cumplió lo previsto: la apertura de puertas, programada para las 19:00, y el inicio del primer show a las 19:30, se demoraron aproximadamente una hora.

Así dio comienzo su recital TRIBAL, primer telonero de la noche, desplegando un sonido de Groove Metal cercano a Pantera, pero con un vocalista que demostró una gran capacidad y versatilidad, tanto en agudos como en guturales. Esto quizás se sentía algo descolocado con el resto de la banda, y el sonido no acompañó del todo en las primeras canciones. Aun así, la reacción del público —que comenzaba a llenar el lugar— fue buena, y la banda cerró una presentación más que digna de poco más de seis canciones.

El segundo acto estuvo a cargo de SUCIA, con una propuesta muy distinta. Su sonido, más original, se movía dentro de un Ñu-Metal con tintes melódicos y una estética más digital. Se presentaron sin baterista, utilizando pistas de batería en su lugar, lo que generó algunas preguntas del público, que la banda respondió con humor. Más allá de algunos fallos en la guitarra al comienzo, la potencia del grupo resultó pegadiza, y la capacidad del vocalista de sostener un estilo compacto y prolijo fue destacable.

Finalmente, llegó el momento más esperado de la noche. Aunque con algo de retraso, ARDE LA SANGRE subió al escenario y arrancó con todo: “Tecnocracia”, “Paseo por el Infierno” y “OBDC” fueron el puntapié inicial. Nuevamente, surgieron problemas técnicos con la guitarra —en este caso, con las cuerdas de Langer— pero para la cuarta canción ya estaban solucionados. Luego de la violencia y agresividad de estos primeros temas, siguieron recorriendo canciones de su último disco Pase Lo Que Pase.

La recepción del público al principio se sintió algo fría. Muchos grababan con el celular, pocos se movían, y había bastante espacio entre las personas: el lugar estaba aproximadamente al 60% de su capacidad. El sonido, sin embargo, fue impecable durante todo el setlist. Corvata estuvo en excelente forma vocal, tanto en los pasajes limpios, los pseudo rapeados, como en los gritos —ahora mucho más centrales que en Carajo—. Las segundas voces de Tery y el Tano fueron prolijas y precisas, aunque sin sobresalir demasiado.

Uno de los puntos bajos fue cuando Tery tomó la voz principal en la canción “Artefacto”, que se sintió algo fuera de lugar dentro del set. Por lo demás, las interpretaciones instrumentales fueron impecables. La base de bajo y batería fue aplastante, y la química entre las dos guitarras resultó en una ejecución poderosa, con dinámicas bien logradas entre potencia y silencio.

El aporte de los sintetizadores por parte del Tano (cuando no estaba con la viola) fue realmente valioso: generaban profundidad, variedad y atmósferas industriales que acompañaban muy bien la estética sonora del grupo. Es destacable que se toquen en vivo y no con pistas grabadas: eso aporta mucha presencia al show.

Pese a todo esto, muchas canciones de Arde La Sangre no lograron conectar del todo con el público, más allá de algunos de sus singles más conocidos. Predominaban las cabezas asintiendo y los aplausos entre tema y tema, pero no mucho más. Solo en contadas ocasiones se generaron coros o pogos, hasta que sonaron “Rebelión” e “Hijos del Dolor”, cuyos breakdowns más Metalcore sí lograron levantar la energía.

Pero la verdadera explosión llegó cuando, ya a mitad del recital, sonaron los acordes de “Acorazados”, clásico de Carajo, que desató el pogo y la voz colectiva. A este le siguió “Salvaje”, del primer álbum de Carajo, que mantuvo viva la llama. A pesar de los insistentes pedidos del público —“¡Tocá El nuevo camino del hombre!”— que resonaban entre canciones, el Tano solo respondió tocando las primeras notas del clásico de A.N.I.M.A.L., sin que se modificara el setlist.

Cabe destacar el contraste entre las guitarras de 7 cuerdas que usan Tery y el Tano para los temas del último álbum, y los instrumentos más clásicos que emplean para los de Carajo o el primer disco de ALS. Esto aporta riqueza y variedad al repertorio. Canciones como “Lástima”, “Ojo del Huracán” y “Modo Perverso” fueron puntos altos. “Lástima”, particularmente lenta y épica, logró conmover a muchos presentes.

La puesta visual también fue notable, acompañando con intensidad los momentos más industriales, generando tensión y dramatismo que potenciaban la experiencia. El cierre del show incluyó una última tanda de canciones de Carajo, con “La Venganza de los Perdedores” y la demoledora “Joder”, que dejaron al público eufórico. Como broche final, “Fuego del Cielo” condensó toda la fuerza y épica del recital.

En resumen: una presentación poderosa de una banda que mantiene en alto la bandera del Metal Moderno. Un sonido impecable, músicos en gran forma, y una propuesta visual coherente y efectiva. Aunque el público se mostró algo apagado en algunos tramos, la mayoría salió satisfecho. Ojalá vuelvan pronto a Córdoba, tal vez en un formato festival, que podría potenciar aún más su propuesta.

Se agradece como siempre a la productora Captain Blue por permitirnos realizar, una vez más, la cobertura de este importante evento del circuito de recitales en La Docta y el sorteo de entradas para nuestros seguidores.

Crónica y vídeos: Marko Kiichi

Truenos Metalicos
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