
POGROM – “Ukupacha” 🇦🇷
El 2024 marcó un nuevo hito en la historia del metal extremo argentino con el lanzamiento de “Ukupacha”, el quinto álbum de estudio de POGROM, banda fundamental del Death Metal del norte del país. Editado por Metal Command Records el 21 de septiembre, este trabajo no solo representa la madurez artística de una agrupación con más de tres décadas de trayectoria, sino también un paso firme hacia un discurso más profundo, conceptual y conectado con las raíces ancestrales del continente.
Formados en Salta en 1991, Pogrom fue una de las primeras bandas de Death Metal surgidas desde el interior del país y rápidamente se ganó un lugar como una de las más sólidas del circuito extremo nacional. Fueron parte de una generación pionera que no solo se expresaba con furia y distorsión, sino que abría caminos donde antes no había nada. Compartieron escenario con gigantes como Hermética en 1993 y, tres años más tarde, con los legendarios Morbid Angel en Buenos Aires.
Luego del lanzamiento de su álbum debut, Trotz Periode (1997), la banda se disolvió por un tiempo. Pero en 2009 volvieron con más fuerza que nunca, dando inicio a una etapa aún más productiva, durante la cual editaron tres nuevos discos: Dominor Pactum (2013), Colossus (2015) y Murmur (2018).
A lo largo de su historia, Pogrom ha tenido numerosos cambios de formación y también enfrentó momentos trágicos, como la pérdida de Fernando Nava, ex vocalista y bajista, fallecido en un accidente.
Actualmente, la banda está integrada por Matías Martínez en voz, Darío Ordóñez y Arnaldo Montenegro en guitarras, Joaquín Espada en bajo y Pablo Díaz en batería.
Este nuevo álbum conceptual gira en torno al Ukupacha, que en la cosmovisión andina representa el “mundo de abajo”: un plano espiritual subterráneo habitado por ancestros, fuerzas invisibles y espíritus de la tierra. Inspirado en esta idea, el disco construye una narrativa que imagina una descolonización alternativa de América, donde se da una confrontación mística y épica entre los conquistadores europeos y las culturas originarias. En esta lucha aparecen figuras míticas como Amaru (la serpiente sagrada) y el Uturungo (hombre tigre), todo bajo el marco simbólico de un eclipse.
El álbum incluye diez composiciones cargadas de brutalidad, misticismo y un fuerte espíritu de resistencia. La obra se abre con “Intikilla”, una introducción instrumental que actúa como ceremonia de iniciación: sonidos rituales, vientos andinos y percusión tribal nos transportan de inmediato hacia una dimensión espiritual. El viaje culmina con un cierre también instrumental, donde resuenan cánticos lejanos y una atmósfera envolvente que transmite la sensación de haber presenciado algo sagrado que se desvanece lentamente.
Sin embargo, hay tres canciones que —al menos para mí— se destacan por encima del resto: “Amaru” transmite una brutalidad aplastante combinada con pasajes melódicos que te atrapan sin aviso. Las guitarras de Darío Ordóñez y Arnaldo Montenegro se entrelazan en una danza serpentina cargada de distorsión, furia y un aura casi mistica. “Amauta” es, sin dudas, una de las piezas más poderosas del disco: Death Metal técnico en su máxima expresión, con cambios rítmicos abruptos, riffs pesadísimos y una voz que no deja respiro. Matías Martínez se convierte en un verdadero grito ancestral, una especie de llamado sabio desde las raíces. Por último, “Taki Unquy” me impactó especialmente por su dualidad: brutal y melódico al mismo tiempo, con una estructura que recuerda a antiguas marchas de guerra. La letra, cargada de simbolismo y denuncia histórica, lo convierte en uno de los temas más viscerales del álbum. Además, el hecho de estar íntegramente cantado en español, algo poco frecuente en el Death Metal, refuerza aún más su identidad y mensaje.
La portada, hecha por Daniel Jaureguis, le pone imagen a todo el concepto del disco: choque de culturas, espiritualidad pagana y una estética de resistencia ancestral que se observa desde el primer vistazo.
En lo musical, en sus casi 41 minutos, el álbum no afloja un segundo. Fiel al Death Metal más crudo, con riffs que te pasan por encima, climas bien oscuros y una batería que marca el paso con una fuerza constante. Todo suena con un poder ancestral que atraviesa cada tema y te deja con la sensación de haber vivido algo intenso y profundo.
Sabrina Romero
Sus Integrantes son:
Matías Martínez : Voz
Darío Ordóñez: Guitarra
Arnaldo Montenegro: Guitarra
Joaquín Espada: ajo
Pablo Díaz: Batería








