THE EXPLOITED – 02/05/2025 – Casa Babylon, Córdoba 🇦🇷

Cuando una fecha está llamada a ser histórica generalmente se puede hasta respirar en el aire durante las horas previas, aún cuando ni siquiera se esté pensando en ello. La adrenalina y esa rara sensación en el estómago que pronostica la inminencia del momento largamente esperado escapa a cualquier intento de racionalizar la conducta humana y sus pasiones. Incluso cuando es una cuestión compartida se nota en los rostros y en la predisposición a socializar de cada “mutante” de negro que circunda la zona del antiguo Abasto. Sonríe también el expendedor de escabio de cercanía, (aun cuando con su apatía pretenda demostrar lo contrario). Caras habitués al acotado circuito hardcore punk/metalero se encontraban con otras que ya no lo son tanto, en su gran mayoría +30, entendiendo que la ocasión ameritaba abandonar por un rato la cueva. El ambiente me hacía retroceder temporalmente a aquella mítica fecha de octubre del 2007 en que otros gigantes británicos, Napalm Death, por algún tipo de error en la matrix visitaban el ya extinto recinto de Tillard 115, quedando instalado en la memoria colectiva como el acontecimiento más importante de la música extrema de la provincia. Un espíritu similar sobrevolaba a la vuelta de la cuadra sobre Casa Babylon 18 años después, prometiendo convertirse en un nuevo hito en la escena. Aún cuando hubo bandas más “extremas” pisando tierras cordobesas, el nombre THE EXPLOITED con su Hardcore Punk por historia los colocaba al mismo nivel que los reyes del grindcore (resulta lógico entendiendo a ambos géneros como una evolución del Punk, pese a quien le pese), y más considerando lo poco habitual que se den este tipo de eventos.

La falta de banda soporte hacía especular con el horario de inicio, siendo las 20hs el anunciado previamente. Hora y media más tarde se escucharían las primeras vibraciones de la noche con “Let’s Start a War”, obligando a matar la birra a trago largo para ingresar a la zona de guerra que lucía casi colmada. La inconfundible cresta roja/naranja de Wattie al centro del escenario con el telón de fondo exhibiendo la tapa del “Fuck The System” indicaba que estábamos en el lugar correcto. “Fight Back” continuaba con una invitación a no rendirse, que en la garganta de un sobreviviente como lo es Buchan toma mayor relieve. El resto de la lista comprendería un repaso por su discografía, haciendo mayor hincapié en su época temprana de principios de los ‘80 y en sus últimos trabajos post ’90, con un pulso y sonido homogeneizado a su actualidad, claro está, sonando clásicos como “Dogs of War”, “UK82”, “Alternative”, “Disorder”, “I Believe in Anarchy”, “Cops Cars”, “Troops of Tomorrow” y “Army Life” de la primera etapa; y “The Massacre”, “Fight Back”, “Never Sell Out”, “Noize Annoys”, “Beat the Bastards”, “Fuck the System” y “Chaos is My Life” de la segunda, entre otros. A sus 67 años el legendario frontman y líder de la banda no flaquea ni un instante durante la hora que dura la batalla, con sus movimientos cuasi pugilísticos limitados al cuadrilátero imaginario que se conforman entre los retornos y la batería; más la garganta enardecida con la que no se guarda nada a la hora de entonar sus himnos y agitar al público en busca de la réplica de los correspondientes coros, con la inclaudicable actitud del street punk corriendo por sus venas. Pero no está solo, claro que no, ya que cuenta con Irish Rob en el bajo y Robbie “Steed” Davidson en guitarra alternándose los flancos de ataque para cubrir su espalda, sin detener un instante de aporrear sus cuerdas, mientras Garry “G-Man” Sullivan hace lo propio en la batería, con la artillería pesada respaldando la retaguardia de los tres anteriores. Un puñado de crestas que parecían casi extintas sobresalen en el intenso mosh que se desata visceralmente temazo tras temazo; tan intenso como el calor haciéndose sentir en forma de transpiración, no limitándose a los cuerpos, sino que también trasladándose a los pisos y las paredes de la Casa. Los bises no se hacen esperar demasiado, arrancando con “Sex and Violence”, para el cual invitaron a algunos espectadores del público para entonar sus coros, cuestión que la mayoría de los que subió no comprendió y creo que todavía deben estar perdidos arriba del escenario. Afortunadamente esta fallida versión dio paso al clásico “Punks Not Dead”, culminando con “Was it Me” de manera épica y sin necesidad de mediar otra palabra más que la música hablando por sí misma, Wattie y los suyos abandonaron el escenario dejando al público con ganas de más, pero completamente satisfecho por el show histórico presenciado. Pues sí, La sensación que sobrevolaba en el ambiente en la previa se había materializado, y ahora sólo resta que el tiempo más la memoria colectiva lo pongan en el lugar que tenga que estar. Lo que es seguro, es que el Punk no está muerto, y menos mientras THE EXPLOITED siga sonando en algún rincón del planeta, aún cuando ese rincón tenga tonada cordobesa.

 

Agradecemos a Electrorock Producciones y Casa Babylon por permitir a nuestro medio ser parte de esta noche histórica.

Crónica: Juanlón
Video: Daviana Saavedra

Truenos Metalicos
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