LOS DISSCÍPULOSS – Traidores y Desertores (2020)

No existen reglas, ni plazos, ni estratagemas marketineras en cada paso que dan Los Disscípuloss desde su formación hace 7 años atrás hasta el día de hoy. Es por eso que, a pesar de que su salida estaba latente, la irrupción de “Traidores y Desertores” nos agarró desprevenidos cual arrebato de transformer a puño cerrado en la jeta, sin fantasmeadas, a cara de perro. Y no contentos con eso, una posterior zapateada en la cabeza para terminar de afirmar las intenciones. Quizá el desembarco en Normandia pueda dar una idea gráfica… y auditiva también, por qué no. Contrariamente a lo que saben sostener, lo de los Disscípulos no es humo, es honestidad pura, fácilmente apreciable en cada letra, grito, golpe o distorsión del disco. Ellos son el punk, la irreverencia, la actitud autodestructiva, es increíble cómo pueden dar la sensación a cada instante de ir destruyendo lo que van construyendo, como aquel que construye el castillo de arena para destruirlo ni bien finalizada la obra, regodeándose de ello a modo de conclusión, algo así como la mierda coronando el pastel. La destrucción como fin, el crust como medio. Obviamente no es una experiencia para cualquiera, ya que pueden ser un auténtico dolor de cabeza para todo obsesivo de la sobreproducción, pero así mismo un polvo hermoso para todo el que comprenda lo orgánico, ácido y metafórico del asunto. Una cruda postal de la sociedad, sin Photoshop, desde una óptica nihilista, incluyendo un recorrido por distintos hitos políticos de la historia Argentina. Con todo esto te vas a encontrar ni bien comienzan a correr los segundos, que no es ni más ni menos que la experiencia del “vivo” trasladada al formato digital, sin la “montaña de carne”, claro.

El disco abre con “No Te Creo Nada”, y una famosa frase de uno de los tantos nefastos presidentes argentinos que no nombraremos para evitar la mufa. Intro Crust con una atmósfera muy Black a medio tiempo que va in crescendo y termina con un riff de puro crust punk iracundo que tan bien manejan los muchachos.
“Insulto” arranca también a medio tiempo y va a arrastrarse por terrenos más cercanos al punk callejero, al menos en las armonías, pero se va degenerando y termina convertido en una sátira del mismo, ahogándose en su propio vómito, revolcándose en el agresivo estilo que los caracteriza.
“Tablada” vuelve al crust, con tóxicas dosis de crudo hardcore punk y finalizando con un violento fusilamiento grindcore, si es por la espada mejor, sin dar lugar a súplicas ni medias tintas. “Hoy dictadura, mañana democracia” rugen los gritos de una letra impecable, concisa y al hueso, como la música. Hacia el final se filtran nuevos fragmentos de discursos alusivos a otra de las oscuras páginas de la historia Argentina salidos de la boca de otro monigote de turno.
“La Máquina” desborda influencias hardcore punk de la primera hora, con Bad Brains como la la primera que se me viene a la mente, todo bajo sus propios términos claro está, con un bajo reventado que se deja escuchar en el primer corte y los primeros solos de viola del disco, que más bien funcionan como arreglos melódicos que rompen la crudeza reinante.
Otra recordada frase de un “pusilánime” líder carapintada resuena al inicio de “Talento Argentino”, que musicalmente arranca con el mencionado bajo reventado acompañado por la bata como pasaje introductorio. Luego un arrebato Crust se va degenerando hasta llegar a páramos demasiado lindantes con el black metal mediando el tema. Hacia el final la marcha patriótica “Avenida de las Camelias” corona el concepto del tema, que propone hacer soldados con el esperma de Videla, la irreverencia en su máxima expresión, no apta para moralistas ni cerebros que no distingan la acidéz y el sarcasmo de lo literal. Otra genialidad que comparte genes con su ya clásico “Viva la Patria”.
“Desgracia” es un cachetazo que sigue la tendencia del anterior a partir de su furioso hedor crossover crustie, con cortes sincopados que lo distingue del resto, apto para el perreo si no cargara tanta mala leche.
“Mundo Feliz” arranca con fragmento de un discurso de otro presidente nefasto de nuestra historia, dando paso a uno de los temas que ya circulaba en las redes como adelanto, con intro groovera que deriva en pura furia blackenned crustera (y lo escribo como se me antoja), con blast beat y tremolos incluidos, rebalsando de mala onda y pesimismo suministrados en dosis casi letales para cualquier optimista, violencia y nihilismo en estado puro. Uno de los puntos más altos del disco.
“Asaltos” presume de un tupa tupa quebranta huesos de colección, pues sí, arranca con un riff de factura death metalera, por si les faltaba brutalidad para meter en su jarra loca de la muerte, death metal del más primitivo para romperse la cabeza en el mosh, con sus inevitables momentos donde el hardcore punk/crust desnuda sus turbias y subcutáneas intenciones, no es cuestión de caretearla tampoco. “Mata un político que alegra tu corazón”… todo dicho.
“No Te Da” es el tema más largo, ya que la mitad del mismo corresponde a una especie de intro a medio tiempo que a esta altura ya es una marca registrada de la casa, que sirve para irnos lubricando las concavidades para lo que vendrá. Disonancias mediantes y armonías que forjan atmósferas propias del black metal van construyendo esta oda al pesimismo que se va disipando hasta el fade out, dando paso al “Final (Traidores y Desertores)”, que da nombre al disco y que persiste con la misma blasfema tónica anterior, pero con la particularidad de desarrollarse en su mayor parte de forma instrumental, con melodías y disonancias que acompañan un turbio descargo de la peor de las lacras que sometió al país, mencionado anteriormente en “Talento Argentino” y que me da artritis de sólo tipearlo asique prefiero evitarlo.

La grabación se llevó a cabo en vivo en Groovers Estudio de la ciudad de Córdoba, en tanto que la mezcla y master estuvo a cargo de Marcos Huszar, en Buenos Aires, responsable de resaltar las atmósferas blackers que abundan en el disco, sin que necesariamente se trate un disco propiamente de este estilo, para nada, no hay que confundirse, lo de Los Disscípuloss es Crust Punk crudo, agresivo y apocalíptico.

Mención aparte para el arte de tapa a cargo de Anti Caché, es la síntesis gráfica del disco, representando todo lo que la música destila y con los mismos modos, tan directa y repulsiva que incluso te hace sentir sucio o intoxicado de sólo mirarla: decadencia, destrucción, polución, confusión, turbiedad, marginalidad, violencia, crisis… caos. Poco más se puede agregar a semejante compendio de vituperaciones al buen gusto. Gran segundo disco de los cordobeses, con menos gancho que el anterior, pero más negro y mala onda que el mismo, acorde a los tiempos que corren.

Juanlón.

Sus Integrantes son:

Cloun: Voz

Eskoria: Bajo y Voz

Facha: Guitarra

Luciano: Batería

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Tracklist:
1- No Te Creo Nada
2- Insulto
3- Tablada
4- La Máquina
5- Talento Argentino S.A
6- Desgracia
7- Mundo Feliz
8- Asalto
9- No Te Da
10- Final (Traidores y Desertores)

Temas que seleccioné y que más me gustaron del álbum

  

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